El mercado del petróleo como rehén de la geopolítica. El bloqueo de rutas clave amenaza a los importadores
La situación en Oriente Medio una vez más demuestra cuán estrechamente el mercado del petróleo está vinculado a la salud de la economía mundial. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que el conflicto en la región se ha convertido en una de las principales amenazas para el crecimiento global, ya que limita el suministro de recursos energéticos, eleva los costos de transporte y aumenta la incertidumbre en los mercados financieros.
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La estrecha del Ormuz es de particular importancia, ya que en 2025 transportaba alrededor del 20 % de la producción mundial de petróleo y productos derivados, así como el 25 % del comercio marítimo de petróleo. Las interrupciones en la navegación en esta zona ya han provocado aumentos de precios de la energía, y un conflicto prolongado podría tener consecuencias mucho más graves para las economías que importan recursos energéticos.
Inflación más alta y parálisis de los bancos centrales
La OCDE advierte que, en un escenario de interrupciones prolongadas, la inflación mundial podría ser 0,4 puntos porcentuales más alta en 2026 y 1,3 puntos porcentuales en 2027. Esto significaría que el petróleo dejaría de ser solo un problema del mercado energético y se convertiría en un factor que dificulta la estabilización de precios en toda la economía.
El mayor riesgo radica en la simultánea debilidad del crecimiento económico y el aumento de la presión inflacionaria. Tal combinación es especialmente difícil para gobiernos y bancos centrales, ya que las herramientas tradicionales de política económica operan en direcciones contradictorias.
Los aumentos de tasas pueden ayudar a contener la inflación, pero al mismo tiempo profundizan la desaceleración económica. Por otro lado, el apoyo fiscal a hogares y empresas puede mitigar los efectos de la energía más cara, pero con un suministro limitado de petróleo puede aumentar aún más la demanda y reforzar la presión de precios. El problema es mayor aún, ya que muchos países ya tienen un alto nivel de deuda pública, lo que limita su capacidad de respuesta ante la crisis.
En este contexto, la OCDE asume en otro informe que el Banco de Inglaterra no aumentará las tasas este año, a pesar de que la inflación anual media en el Reino Unido debe ser de 3,7 %, es decir, 170 pb por encima de la meta inflacionaria del BoE.
Precios más altos del petróleo, demanda más débil y mayor volatilidad en los mercados
En un escenario pesimista descrito por la OCDE, el crecimiento global podría caer a 2,1 % en 2026 y 1,8 % en 2027, es decir, a niveles raramente observados fuera de crisis tan grandes como la crisis financiera global de 2008‑2009 o la pandemia de COVID‑19.
Algunas economías podrían entrar en recesión o encontrarse en su límite, y la deterioración del ánimo de inversión podría debilitar también los sectores considerados actualmente como fuentes de resiliencia económica, incluidas las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial.
Precios más altos del petróleo, demanda más débil y mayor volatilidad en los mercados financieros crearían un entorno en el que las empresas tomarían decisiones de desarrollo, empleo y financiación de nuevos proyectos con mayor cautela.
El Brent recuperó más del 9 % de su caída
Si la crisis se prolonga, el petróleo podría convertirse en un factor que agrave la desaceleración global y obligue a los bancos centrales y gobiernos a tomar decisiones costosas y difíciles.
En este sentido, la situación en Oriente Medio es uno de los principales riesgos para la estabilidad económica mundial en los próximos años.
El Brent recuperó más del 9 % de su caída de la semana pasada, y los contratos a futuro de agosto para este crudo en la bolsa ICE Futures Europe se cotizan en 97,93 USD por barril.