El precio sube más rápido que el suministro
La buena biomasa de madera cuesta hoy al menos 2500 zlotys por tonelada, y las ofertas por encima de 3000 zlotys ya no son excepciones. Por ejemplo, por 990 kg el vendedor exige más de 3200 zlotys. Para un hogar esto significa que el presupuesto planeado para el invierno puede dejar de ser suficiente antes de la primera helada.
El problema no termina con el pago. En muchos depósitos quedan palets individuales ya pagados, y las nuevas partidas deben esperar varias semanas. La ministra del clima y el medio ambiente, Paulina Hennig‑Kloska, señala compras impulsadas por el miedo a otro invierno gélido y anuncia que la situación se tranquilizará. La industria lo ve mucho más frío. Según ella, el mercado no entra en pánico sin razón, simplemente empieza a faltar el recurso.
Los astillas se han convertido en mercancía estratégica
La energía, la calefacción y los hogares compiten por las mismas astillas, virutas y virutas. Los recursos de biomasa sostenible son limitados, y gran parte de la madera ya tiene sus compradores. Cuando la demanda crece más rápido que la oferta, el mercado responde con un precio más alto, importaciones y una previsibilidad de suministro cada vez menor.
La escala del problema tiene dimensión industrial. En 2022 el Departamento Forestal de Opole obtuvo 42 millones de m³ de madera, y en 2025 ya 38 millones. Según Łukasz Horbacz de la Polonia Pellet Council, la escasez de astillas bloquea la producción de unos 400 000 toneladas de pellet. Al mismo tiempo, el programa Aire Limpio aumentó el número de calderas de biomasa. Solo en abril, el 79 % de los beneficiarios solicitó justamente ese tipo de fuente de calor. El Estado apoyó la demanda, pero el mercado de materias primas no creció al mismo ritmo.
La industria señala posibles movimientos, como importaciones de emergencia, control de aumentos bruscos por UOKiK y reducción del IVA del 23 %. Por ahora el ministerio de energía y finanzas no quiere abrir la discusión sobre el impuesto. Sin un aumento de la oferta, la mera esperanza de estabilización no calentará ningún hogar.
El invierno cobrará por tres combustibles
El pellet no es una excepción. Los vendedores de carbón abandonaron las promociones y habían subido los precios varias veces antes. El gas también envía una señal de alarma: 1 MWh en la bolsa holandesa cuesta más de 61 euros, frente a unos 32 euros el año anterior. Eso es un aumento del 90 %.
Los almacenes son aún más preocupantes. El 21 de julio, su nivel medio de llenado en la UE era de alrededor del 54 %. Eso es un 6 % menos que en 2025 y un 82 % menos en 2023–2024. El gas caro desalienta la acumulación de reservas, y un invierno gélido podría hacer que el precio suba hasta 100 euros por MWh.