El poker nuclear de EE. UU e Irán. No hay ruptura, Donald Trump amenaza con "pasos drásticos"
Ayer aparecieron reportes mediáticos de que las autoridades iraníes habían ordenado dejar el uranio en el país, lo que amenazó la visión de cualquier acuerdo. El presidente Donald Trump amenazó que EE. UU vigilarían para que Irán no obtuviera armas nucleares, o tendrían que tomar "pasos muy drásticos". Un momento después, la opinión pública recibió información sobre un borrador preliminar de acuerdo entre los países, que luego fue desmentido por la parte iraní. Las conversaciones entre EE. UU e Irán demuestran que el espacio para la diplomacia aún existe, pero la escala de disputas sin resolver sigue siendo muy grande.
Las señales provenientes de Teherán sugieren que la propuesta más reciente de Washington pudo haber reducido parcialmente las diferencias entre las partes, pero eso no significa aún un verdadero giro. Los puntos más controvertidos son el programa nuclear iraní, el futuro del uranio enriquecido, la seguridad del tránsito por el estrecho de Ormuz y el fin más amplio de los combates en la región.
La presión militar y el petróleo por encima de 105 USD
Las posiciones de ambas partes siguen siendo distantes. EE. UU esperan que Irán entregue uranio enriquecido y suspenda el proceso de enriquecimiento durante al menos una década. Para Teherán son condiciones políticamente muy difíciles de aceptar, lo que confirman las declaraciones públicas de los líderes iraníes. El presidente Masud Pezeszkian declara que Irán "nunca retrocederá", lo que limita el margen de maniobra de los negociadores y aumenta el riesgo de un fracaso de las conversaciones. Por otro lado, Donald Trump mantiene la presión sobre Teherán, advirtiendo que EE. UU podrían reanudar ataques si Irán no acepta las condiciones estadounidenses. Tal retórica refuerza la incertidumbre, ya que la diplomacia avanza paralelamente a la amenaza de una escalada militar adicional.
El conflicto sobre el estrecho de Ormuz tiene un significado especial. La idea de tarifas fijas por el tránsito por ese agua se enfrenta a la oposición de EE. UU, ya que podría aumentar los costos de transporte de la materia prima y crear un precedente peligroso para el comercio global de energía. Cada tensión alrededor del estrecho se traduce inmediatamente en el mercado del petróleo, lo que se ve en las fuertes fluctuaciones de precios. El Brent alcanzó su punto más alto de ayer con ganancias superiores al 4 %, y terminó el día con una pérdida del 2,32 %, cayendo por debajo de 102,60 USD por barril. Hoy se encuentra nuevamente por encima de 105 USD y gana un 2,29 %, lo que demuestra que los inversores reaccionan tanto a la amenaza de escalada como a señales de progreso diplomático limitado.
¿Israel bloqueará el pacto EE. UU con Irán?
El riesgo económico sigue siendo alto, ya que el precio del petróleo se traduce en un aumento de los precios de la energía, presión inflacionaria y empeoramiento del ánimo en los mercados financieros. Un factor adicional de incertidumbre son las reservas globales de petróleo y productos petroleros en declive. Esto significa que el mercado mundial de materias primas tiene un margen de seguridad menor ante un posible crisis de suministro súbita.
Un papel importante en toda la ecuación también desempeña Israel, que sigue siendo escéptico ante un posible acuerdo con Irán. Las autoridades israelíes sugieren que no se puede confiar en Teherán, y que su potencial militar debería debilitarse aún más. Tal postura puede dificultar la estabilización de la situación, especialmente si Israel decide que la diplomacia no ofrece garantías de seguridad suficientes y opta por acciones militares adicionales.
El estado actual de las conversaciones debe evaluarse con cautela. Por un lado, han surgido señales de que el diálogo no se ha roto y que la propuesta de EE. UU ha reducido en cierta medida la brecha entre las partes. Por otro lado, las cuestiones más importantes siguen sin resolverse, y las declaraciones públicas de los líderes limitan la posibilidad de compromiso. Mientras EE. UU e Irán no acerquen sus posiciones sobre el programa nuclear, y la tensión alrededor del estrecho de Ormuz y de Israel permanezca alta, los mercados funcionarán en condiciones de incertidumbre elevada. El mayor riesgo económico sigue siendo el aumento de los precios del petróleo, que podría volver a impulsar la inflación y aumentar la presión sobre los bancos centrales y las economías importadoras de energía.