La hacienda no está llamando por casualidad
El interés en las cuentas de los médicos aumentó tras el caso de la Hospital del Sur que fue destacado por los medios. Un médico había ganado allí 1,6 millones de zlotys en un año, entre otros, gracias a la sobrefacturación. "Gazeta Wyborcza" verificó entonces cómo la Administración Nacional de Hacienda controla las prácticas privadas y a los médicos que trabajan bajo contratos B2B.
La escala resultó significativa. En un año y medio, la KAS tomó medidas contra 23 mil entidades médicas. No toda verificación implicaba una auditoría formal inmediata. La administración fiscal trata a los médicos que operan como a cualquier otro empresario; cuando surge una sospecha razonada de violación de las normas fiscales, los funcionarios inician procedimientos de aclaración.
Resultado? Casi 109 millones de zlotys en cuentas cuestionadas. El valor medio de las irregularidades fue de alrededor de 4,7 mil zlotys. Esto demuestra que el riesgo no se limita a facturas espectaculares de cientos de miles de zlotys. A veces el problema comienza con un pequeño error que se repite durante meses.
La auditoría comienza donde terminan las aclaraciones
Cuando los documentos y aclaraciones no disipaban las dudas, la KAS iniciaba una auditoría fiscal. Se llevaron a cabo 82 de estos procedimientos.
Los funcionarios cuestionaron en ellos cuentas por más de 9,4 millones de zlotys.
La lista de fallas no deja mucho margen para el azar. Los controladores detectaron bases de imposición reducidas o mal presentadas, impuestos y pagos anticipados no pagados, declaraciones con defectos formales, falta de declaraciones requeridas y retrasos en el cumplimiento de obligaciones. Cada uno de estos errores puede parecer una pequeña omisión. Juntos, sin embargo, crean una carga financiera de millones.
Dirigir una práctica médica también implica dirigir una actividad empresarial. El paciente ve el diagnóstico, el procedimiento y la factura. La hacienda ve la base de imposición, la fecha de pago y la coherencia de la declaración con el servicio realmente prestado.
Una palabra en la factura puede cambiar el impuesto
La medicina estética atrae un interés particular del fisco. El abuso recurrente es presentar procedimientos de mejora estética como servicios médicos.
Los procedimientos realizados únicamente con fines estéticos están sujetos a impuestos. La exención cubre los servicios cuyo objetivo es proteger o mejorar la salud. Por lo tanto, el cálculo no debería depender del nombre de marketing del procedimiento ni de la forma en que se presenta al cliente, sino de su objetivo real.
Es aquí donde surge la tentación de una clasificación inadecuada del servicio para cambiar sus consecuencias fiscales. El problema es que el fisco verifica cada vez más lo que realmente se oculta tras la descripción en la factura.