La caravana sigue adelante
Las previsiones de inflación se han empeorado un poco (más en EE. UU. que en la zona euro), lo que cambia las perspectivas de la política monetaria de los principales bancos centrales. Los efectos de la guerra eliminaron las posibilidades de recortes de tasas del Fed y provocaron un aumento de las tasas del BCE.
Acuerdo preliminar EE. UU–Irán y la liberación parcial del estrecho de Ormuz generan optimismo de que el shock desaparecerá. En esas condiciones, la dirección de la economía global la determinarían las inversiones relacionadas con la IA, principalmente en EE. UU., y los gastos de infraestructura–armamentistas en Europa.

La economía nacional sigue en la senda de crecimiento rápido. El shock petrolero no la sacó de su ritmo, y su impacto es, por ahora, menor que el de un invierno severo. Los datos confirman un fuerte impulso en la inversión y un crecimiento de consumo sólido y estable. Seguimos previniendo un crecimiento del PIB del 3,5 % en 2026 y cerca del 3,0 % en 2027.
El mercado laboral atraviesa muchos cambios estructurales y al mismo tiempo se encuentra en un estado de equilibrio saludable: una menor demanda de trabajo redujo la dinámica salarial, pero no se traduce en un aumento del desempleo. Los salarios siguen subiendo de manera más rápida que los precios, permitiendo el crecimiento del consumo y el ahorro.
Las previsiones de inflación han cambiado últimamente tan a menudo como la situación en el Golfo Pérsico, reflejando la dependencia de los precios del petróleo y las soluciones regulatorias. El programa CPN cumplió su papel – ancló las expectativas inflacionarias. Su final aumentará la inflación, pero de forma leve y transitoria. No se ven efectos de la segunda ronda, no hay presión del mercado laboral, y eso anuncia el retorno de la inflación al objetivo puntual en 2027.
“Para finales de 2026 el Consejo no cambiará las tasas”
El aumento de los precios del petróleo profundizó el déficit comercial y de la cuenta corriente en su conjunto, pero menos de lo que temíamos. El equilibrio externo no está seriamente amenazado, y la señal positiva es la creciente diversificación geográfica de la exportación y la todavía excepcionalmente gran diversificación de mercancías.
Nuestra estrategia, de que la frecuencia de los cambios de las previsiones de tasas del NBP sea inversamente proporcional a la frecuencia de los cambios de la retórica del RPP, ha dado frutos. Mantendremos la previsión de que para finales de 2026 el Consejo no cambiará las tasas.
Nuestras previsiones de inflación indican que en 2027 habrá espacio para recortes. Las valoraciones de mercado, que antes suponían un aumento de la tasa de referencia este año a 4,50 %, convergieron con nuestro escenario.
El deterioro de las finanzas públicas sigue siendo la debilidad más grave de la economía polaca. El riesgo fiscal aumenta progresivamente, y los costos adicionales relacionados con el shock petrolero no ayudaron.
El choque con la pared en forma de superar el umbral de prudencia legal para la deuda pública ocurrirá, en el peor de los casos, en 2027, lo que implicaría la necesidad de ajustes fiscales drásticos en 2029.
