El mercado se centra en el PCE
Las estimaciones para mayo sugieren que el índice principal del PCE podría acercarse al 4 % año a año, mientras que la inflación subyacente se mantiene alrededor del 3,3 %. Esto significa que la presión de precios sigue estando claramente por encima del objetivo del Fed, que es del 2 %.
Un dólar más fuerte debería tener efecto deflacionario
El aumento actual de la inflación no parece ser un sobrecalentamiento clásico de la economía, sino más bien un efecto de la combinación de varios factores de costos. Los precios de la energía, los mayores costos de importación y los aranceles, que aumentan los precios de ciertos bienes de consumo, juegan un papel importante. Los datos de precios de importación muestran que la presión no se limita únicamente a los combustibles, ya que también aumentan los precios de importación excluyendo la energía. Esto sugiere que el impulso inflacionario externo es más amplio y puede trasladarse gradualmente a otras categorías de precios.
Un dólar más fuerte debería, en teoría, tener un efecto deflacionario, ya que reduce el costo de los bienes y componentes importados. En la práctica, su impacto en los precios al consumidor en EE. UU. es limitado. Los exportadores extranjeros a menudo absorben parcialmente los cambios de tipo de cambio en sus márgenes, por lo que una moneda más fuerte no se traduce completamente en precios más bajos para los consumidores estadounidenses. En las condiciones actuales, el dólar ayuda a contener la inflación, pero no puede neutralizar por completo el aumento de los costos de energía, importación y aranceles.
La inflación subyacente también sigue siendo persistente
La inflación subyacente también sigue siendo persistente, aunque sus fuentes son diversas. Los precios de los servicios siguen aumentando a un ritmo estable, especialmente en categorías relacionadas con la vivienda y el sector de servicios amplio. Al mismo tiempo, la presión salarial no parece acelerarse de manera abrupta, lo que significa que el problema inflacionario actual no se debe principalmente a una nueva espiral salarial‑precios. Es más probable que los salarios mantengan la pegajosidad de los precios de los servicios, mientras que los nuevos impulsos inflacionarios provienen principalmente de los costos de importación, energía y aranceles.
Para la Reserva Federal, esto significa un entorno de decisión difícil. El Fed no tiene actualmente argumentos fuertes para una relajación rápida de la política monetaria, ya que la inflación sigue siendo demasiado alta. Al mismo tiempo, un aumento inmediato de las tasas de interés no es un escenario obvio, ya que parte de la presión de precios tiene carácter de oferta, no de demanda. El mercado actualmente asume que el FOMC mantendrá la tasa de fondos federales en el rango de 3,50 – 3,75 % en julio. Al mismo tiempo, la valoración de los contratos de futuros sobre la tasa de fondos federales a 30 días indica una probabilidad superior al 80 % de un aumento de las tasas en la reunión de septiembre.
Los datos de PCE de hoy serán, por lo tanto, importantes, ya que pueden mantener la postura de los mercados o debilitar la creencia de que el Fed decidirá estrechar la política monetaria. En ese segundo escenario, el dólar podría devolver parte de las ganancias recientes. El tipo de cambio EUR/USD se encuentra actualmente alrededor de 1,1350, es decir, en los niveles más bajos en 13 meses, lo que muestra que el mercado ya ha incorporado en gran medida expectativas más restrictivas sobre el Fed.