La inteligencia artificial sigue siendo una de las tendencias a largo plazo más importantes, pero las tensiones geopolíticas, las interrupciones en el mercado de energía y la presión sobre las cadenas de suministro hacen que los mercados se vuelvan más selectivos y menos indulgentes con los errores.
Por lo tanto, es clave mantener la exposición al crecimiento estructural mientras se limita el riesgo de concentración y se construye la resiliencia del portafolio mediante una mayor diversificación, activos reales, fuentes de ingresos estables y sectores vinculados a la energía, la infraestructura y la seguridad.
IA y el conflicto EE. UU.-Irán: el mercado bajo la influencia de dos fuerzas
Los mercados están bajo la influencia de dos fuerzas opuestas. Por un lado, el conflicto con Irán es un gran shock macroeconómico, por otro lado, la inteligencia artificial sigue siendo la tendencia dominante que moldea los gastos de inversión, las prioridades políticas y el liderazgo a largo plazo del mercado. Para los inversores, el desafío no es elegir uno de estos factores, sino posicionarse adecuadamente frente a ambos.
La importancia del shock geopolítico va más allá del mercado del petróleo. Las interrupciones prolongadas en el sector energético pueden afectar las expectativas inflacionarias, los rendimientos de los bonos, los escenarios de tasas de interés y el apetito general por el riesgo.
El shock geopolítico no detendrá el desarrollo de la IA
En un marco más amplio, la inteligencia artificial sigue siendo uno de los ciclos de inversión clave de esta década, pero la convicción de los inversores ya no es incondicional. Esta tendencia sigue siendo respaldada por la política pública, los gastos de capital y la importancia para la competitividad de las economías, pero el shock energético persistente puede hacer que su desarrollo sea más desigual.
Los mayores costos de energía, el endurecimiento de las condiciones financieras y las crecientes preguntas sobre la monetización, la fortaleza de los balances y la escala de las inversiones de capital sostenibles en un entorno de desaceleración del crecimiento aumentan la incertidumbre.
En otras palabras, el shock geopolítico probablemente no detendrá el desarrollo de la IA, pero puede hacer que sea más dependiente de los costos de energía, más selectivo y menos indulgente para los segmentos basados en capital barato y promesas lejanas.
Ese es el principal objetivo para los inversores en el segundo trimestre: mantener la exposición al crecimiento estructural, al mismo tiempo que se limita la dependencia de un solo escenario macroeconómico.