La causa de esta situación es el alto precio de los coches nuevos. El precio medio es ya alrededor de 3,5 millones de rublos, es decir, unos 180 mil zlotys. El aumento de precios no surgió de la nada. Son las consecuencias de la política rusa, y concretamente la aislamiento impuesto por muchas potencias mundiales que en el pasado mantenían negocios con Rusia. La situación cambió después de que los rusos decidieran atacar Ucrania, donde lleva más de 4 años una guerra a gran escala. Estos acontecimientos tienen un gran impacto en la volatilidad cambiaria. Y eso no son todas las consecuencias de tal acción. Las siguientes son los altos costos de logística, producción y también los cambios en el cálculo de la llamada tarifa de desguace. Todo esto se suma al precio final de los coches nuevos, que se vuelven inaccesibles para muchas familias rusas.
Muchos rusos no pueden permitirse un coche nuevo
El aumento de precios de los coches en Rusia ha afectado tanto a vehículos con motores de combustión como a coches eléctricos e híbridos. Esta situación ha provocado que muchos rusos hayan pospuesto la compra de un coche o hayan empezado a abordar las transacciones de manera más racional. Cada vez más eligen modelos que no son los que desean, sino los que pueden pagar. A menudo depende del importe de la cuota mensual. Debe ser la que se pueda pagar. Lo mismo ocurre en el mercado de coches usados, cuyo compra también se financia cada vez más con créditos.
La difícil situación hace que a menudo los rusos, en lugar de cambiar a coches nuevos, intenten invertir en los vehículos que ya poseen, realizando las reparaciones necesarias. En esa situación suele ser una opción mucho más barata. Eso hace que el tiempo de uso de los coches en Rusia se haya prolongado considerablemente. Actualmente, la edad media de los coches en el país se acerca a los 16 años. Y el 70 % de los vehículos tiene más de 10 años.
Los concesionarios también tienen problemas
Aunque los rusos pueden posponer la decisión de comprar un coche nuevo o decidir usar el vehículo actual por un tiempo más, los propietarios de concesionarios no pueden posponer su actividad. Están entrando en problemas financieros cada vez mayores. Y eso no es el único problema, ya que se van acumulando. No solo los concesionarios no tienen de dónde financiar su actividad, sino también los créditos que les permiten mantenerse en el mercado, ya que tienen problemas de liquidez. Además, en su inventario empiezan a aparecer modelos cada vez más antiguos, con menos compradores. Esto puede llevar a la quiebra de muchas empresas que decidieron invertir en coches que no se venderán o se devolverán justo por el costo.
Como destacan los expertos que observan el mercado automotriz en Rusia, por ahora no hay perspectivas que indiquen que la situación pueda mejorar en el corto plazo. Y el conflicto prolongado en Ucrania y el aislamiento mundial actúan en contra de industrias como la automotriz en Rusia.
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