- Durante ambos eventos dominó la imagen de un mundo entrando en una era de choques de oferta permanentes, superpuestos, relacionados con la geopolítica, el cambio climático, la demografía y la inestabilidad de los mercados energéticos. En ese entorno, el objetivo de la política económica deja de ser suavizar el ciclo económico y cada vez más se convierte en gestionar la incertidumbre permanente.
- El mayor riesgo actual es el choque energético relacionado con el conflicto en Oriente Medio, que tiene carácter estagflacionario, afecta la logística, la producción de fertilizantes y alimentos y las cadenas de suministro, y al mismo tiempo puede acelerar la transformación energética y afectar el equilibrio geopolítico.
- En un entorno de crisis continuas, la maximización de la eficiencia y la competitividad pierde importancia, y la resiliencia se vuelve clave: seguridad física y económica, diversificación de fuentes de energía, recursos y asociaciones comerciales. Al mismo tiempo se advirtió contra el “nacionalismo” de recursos, que podría profundizar la fragmentación del mundo.
- Durante las reuniones, Europa fue evaluada críticamente como una economía estructuralmente más débil, demasiado lenta en la toma de decisiones, con altos precios de energía, barreras regulatorias y falta de innovación. Se destacó que sin acelerar las reformas y construir campeones europeos, no nacionales, la UE perderá la competencia frente a EE. UU. y China, incluso en el ámbito de la IA.
- Al mismo tiempo se señaló que las crisis actuales pueden reforzar la posición de China gracias a sus ventajas en precios y disponibilidad de energía y acceso a recursos críticos. Las relaciones EE. UU.–China se consideraron uno de los principales factores que moldean el futuro orden económico, mientras que Europa permanece entre estos polos.
- En cuanto a los bancos centrales, se enfatizó que ante choques estagflacionarios no existe un esquema simple de respuesta: la flexibilidad, la comunicación clara y la presentación de funciones de respuesta para diferentes escenarios se vuelven clave, con mayor coordinación de la política monetaria y fiscal.
- La inteligencia artificial se presentó como una gran oportunidad. Se destacó que ya impulsa inversiones, aunque su impacto en la productividad sigue siendo limitado. Implementar IA requiere cambios organizativos profundos y un sistema adecuado de gobernanza. En la discusión sobre IA también surgieron temas de confianza, responsabilidad, AI‑washing y el papel de la regulación, especialmente en Europa.
A continuación presentamos una selección subjetiva de 7 temas clave abordados durante los discursos y paneles que seguimos durante la ronda primaveral de encuentros del FMI y el Banco Mundial y la conferencia IIF.
Choques de oferta - mientras uno desaparece, surge el siguiente
• La fe en que los choques son anomalias se debilita; su frecuente aparición se convierte en un fenómeno nuevo y permanente con el que nos enfrentaremos continuamente.
• La fuente de nuevos choques pueden ser la fragmentación geopolítica creciente, el cambio climático, la demografía y las perturbaciones en los mercados energéticos.
• En consecuencia, la formulación de la política económica ya no es la gestión de ciclos económicos, sino el funcionamiento en condiciones de incertidumbre constante.


Choque energético provocado por el conflicto en Oriente Medio
• Su impacto por defecto en la economía es estagflacionario: ralentiza el crecimiento y aumenta la inflación.
• Se enfatizó fuertemente que las medidas anticrisis de los gobiernos deben ser temporales y dirigidas (orientadas a los actores más débiles) – tanto por la limitada capacidad fiscal en muchos países como para no eliminar completamente los ajustes de demanda descendentes que favorecerían la reducción de precios de los recursos.
• El choque afecta no solo los precios del petróleo – también influye, entre otros, en las cadenas de suministro, la logística, los precios y la disponibilidad de fertilizantes (en escenarios negativos, en parte de los países puede provocar problemas de suministro de alimentos).
• Como cualquier crisis, este choque también puede generar efectos positivos – acelerar de forma espontánea la electrificación del transporte, impulsar la transformación energética. Se destacó que los choques petroleros de los años 70 fueron un estímulo para el fuerte desarrollo de la energía nuclear.
• Entre los representantes de los países del Oriente Medio y los expertos en mercados energéticos predominó la creencia de que el mundo (en particular los mercados financieros relativamente tranquilos) no valora la escala del riesgo generado por el conflicto y la intensidad de las implicaciones negativas para la economía global.

Era de choques continuos
Si estamos en la era de choques continuos, la prioridad deja de ser mejorar la eficiencia / competitividad, y se convierte en la resiliencia entendida como seguridad física y económica, diversificación y estabilidad económica.
• Los últimos conflictos y la pandemia mostraron que las cadenas de suministro y su impacto pueden ser tratados como armas – una forma de atacar otras economías. En este contexto, se destacaron la diversificación de fuentes de energía, las asociaciones de recursos, la firma de nuevos acuerdos comerciales, la reducción de la importancia de los proveedores únicos.
• Al mismo tiempo se advirtió contra el “nacionalismo” de recursos – la situación en la que los estados fuertes expanden rápidamente sus reservas estratégicas a costa de las economías más débiles. Sería también un nuevo golpe a los procesos de globalización y una limitación al comercio internacional.

En el mapa mundial, Europa se percibe como una economía estructuralmente más débil competitivamente y demasiado lenta en la toma de decisiones
• El crecimiento económico bajo en Europa tiene carácter no cíclico, sino estructural; los desafíos son los precios de energía demasiado altos, la falta de inversión en innovación, las barreras regulatorias, la lenta implementación de reformas y la falta de realización completa de la idea de un mercado único.
• Predominó la creencia de que el diagnóstico de las debilidades de Europa es conocido desde hace tiempo, se han propuesto soluciones, pero su implementación avanza con resistencia. El principal obstáculo es que el apoyo a nivel de la UE se fragmenta por los intereses de los países individuales.
• En este contexto se señalaba que el objetivo para los países de la UE no debería ser construir campeones nacionales, sino campeones europeos – solo ellos podrán competir en el mercado global.
• También en el contexto de la IA, Europa se destaca negativamente, entre otras razones, por factores regulatorios y el acceso limitado a la potencia de cómputo.
• Sin acelerar las reformas, la UE perderá frente a la ventaja tecnológica estadounidense y la ventaja industrial de China.

Las crisis actuales pueden reforzar la posición de China
• Principalmente por la ventaja de China en precios de energía, diversificación de sus fuentes, acceso a recursos críticos.
• Tres aspectos que en breve reforzarán la posición de China frente a otras economías son: (1) acceso a metales de tierras raras, (2) uso de subsidios significativos en la industria y (3) uso de “reglas de juego desleales”.
• Se señaló que la forma en que se organizarán las relaciones China‑EE. UU. determinará de manera significativa el orden global. Uno de los regiones que está en el punto de inflexión entre EE. UU. y China, y cuya futura depende en gran medida de la configuración final de las relaciones China‑EE. UU., es Europa.

Recomendaciones para los bancos centrales
• Ante choques estagflacionarios no hay un esquema de acción simple – el endurecimiento monetario puede sofocar excesivamente la actividad económica, mientras que los aumentos tardíos de las tasas ponen en riesgo las expectativas inflacionarias y diluyen el impulso de precios inicial en toda la economía.
• La base debe ser una política de comunicación eficaz, en la que el banco presente su función de respuesta para escenarios concretos. La orientación futura se queda en el olvido.
• Apelaciones a la coordinación de las políticas monetaria y fiscal surgen, y para algunos la independencia de la política monetaria se percibe como un error en la respuesta a los choques anteriores.
• Las declaraciones de los banqueros presentes en las conferencias del BCE y la Fed no sugirieron que vean la necesidad de aumentos rápidos de las tasas de interés.

Inteligencia artificial como oportunidad clave para la economía, en un entorno de numerosos riesgos
• Predomina la narrativa de que la IA ya impulsa inversiones, entre otras, en infraestructura, centros de datos, pero sus efectos positivos, especialmente en el ámbito de la mejora de la productividad, todavía no son ni evidentes ni significativos. Algunos participantes de la discusión (entre ellos la directora del FMI, K. Georgijewa) vinculan, sin embargo, grandes esperanzas de mejora de la productividad con la IA.
• El conflicto en Oriente Medio puede convertirse en un factor que frene el desarrollo de la IA, debido a su alta demanda energética y a la política de colocar centros de datos en la región.
• Se destacó que las herramientas basadas en IA se están desarrollando rápidamente, pero el proceso de cambios estructurales en los procesos internos de las empresas, para que esas herramientas se implementen eficazmente, es mucho más largo y requiere una visión y planificación integral. En consecuencia, por ahora la mayoría de las empresas utilizan la IA para tareas simples y auxiliares, y no como un sistema integral.
• El impacto final de la IA en la productividad dependerá no solo de la propia tecnología, sino también de la regulación en los mercados locales (especialmente relevante en el contexto europeo).
• Entre los aspectos tratados se incluyó la cuestión de la confianza – cómo construirla en la era de la IA, cómo contrarrestar intentos de transferir la responsabilidad a la IA, por ejemplo, en la gestión de riesgos o decisiones de inversión. También se señaló el valor comercial de la relación cliente‑humano, sugiriendo que tal vez una solución más favorable sea usar la IA para validar y apoyar conversaciones cliente‑cliente y no transferir la relación a la IA.
• También se mencionó el término AI‑washing – muchas instituciones hablan de IA de manera más amplia y audaz de lo que indica su calidad y escala real de implementación.
• La IA y las herramientas basadas en ella requieren un modelo maduro de gobernanza: suministro de datos adecuados, procedimientos de prueba regular de modelos, control de errores y sesgos, asegurando que sean explicables e interpretables. Por ahora pocas empresas tienen soluciones integrales.
• La revolución de la IA aumenta la fragmentación del mundo – los países en desarrollo usan más a menudo modelos chinos que occidentales. En varias ocasiones en las discusiones apareció el reciente ejemplo mediático de un modelo al que el propietario limitó selectivamente el acceso a grupos de países y entidades.
• Los representantes de la industria financiera señalaron problemas para evaluar la rentabilidad de las inversiones en IA, que se caracterizan por un ROI variable.
