Más de 325 petroleros atrapados en el Golfo Pérsico
El contexto es bien conocido: el estrecho de Ormuz sigue prácticamente cerrado, y a través de ese estrecho de agua se desplazaban entre 120 y 140 barcos al día antes del conflicto, hoy solo unas pocas docenas.
Más de 325 petroleros están atrapados en el Golfo Pérsico, el mundo suspende la respiración, y Trump extiende la suspensión de armas, pero no elimina el bloqueo marítimo.
En tal panorama de mercado es difícil orientarse, porque todavía no hay un punto de inflexión. Y aun así, los mercados de la mañana reaccionan a lo frágil e informal.
Bloomberg informó, citando a la agencia Tasnim vinculada al IRGC, que Irán habría recibido una señal de que EE. UU. está dispuesto a relajar el bloqueo.
Una frase, una fuente, cero garantías, y aun así fue suficiente para que los futuros del S&P 500 subieran un 0,6 %, el oro se acercara a 4 769 USD y la plata ganara casi un 2,5 %.
WTI pierde más del 1,6 %, Brent cerca del 1,4 %
El petróleo bajó, WTI pierde más del 1,6 %, Brent cerca del 1,4 %, porque el mercado valora no tanto la guerra, sino su posible fin. Cuanto más cerca esté la paz, menor será la prima geopolítica en el precio del crudo. Los inversores esperan el próximo TACO de Trump, y el propio presidente de EE. UU. espera salir de la iniciativa de Irán en las próximas conversaciones de paz.
Los contratos de futuros de índices europeos se suman a esta ligera mejora de ánimo, los futuros del DAX ganan casi un 1 %, el Euro Stoxx 50 sube un 0,89 %, aunque hay que recordar que ayer cerraron en negativo.
El mercado se mueve hoy sobre una línea delgada entre la esperanza de diplomacia y la dura realidad: las conversaciones de paz continúan sin calendario, la visita de Vance a Pakistán se canceló, y Irán advierte públicamente que el bloqueo es para él un acto de guerra.
Cualquier titular de Teherán puede, en minutos, mover las cotizaciones en ambos sentidos y ya lo hemos visto varias veces en los últimos días.
Tesla y Boeing publicarán resultados trimestrales
Todo esto se suma a un día con un calendario macro y de resultados estacional muy cargado.
Por la noche, Tesla y Boeing publicarán sus resultados trimestrales; esos dos nombres son suficientes para que el mercado tenga una excusa para otro movimiento, sin importar lo que suceda en el Golfo Pérsico.
Antes del mediodía, hablarán Christine Lagarde y Philip Lane del EBC, y el Reino Unido presentará datos de inflación de marzo.
Por el momento, los mercados siguen apostando a que el estrecho de Ormuz se abra y cualquier señal en esa dirección impulsa los aumentos.
Pero esa esperanza cuesta cada vez más mantenerla. JPMorgan aumentó, sin embargo, su objetivo para el S&P 500 a 7 600 puntos, pero cuanto más tiempo el estrecho cerrado bloquee una quinta parte del suministro mundial de energía, más difícil será justificar nuevos récords solo con los resultados de las empresas tecnológicas.
El estrecho de Ormuz no es hoy solo un problema petrolero, sino más bien un barómetro de todo el sentimiento global.