Presentamos el último comentario de Clément Inbona, gestor de fondos de La Financière de l'Echiquier (LFDE), en el que analiza la deuda pública, a la que describe como "el nuevo lastre con el que tendrá que lidiar el mercado", y sus posibles consecuencias tanto en EEUU como en Europa: "Los estados deben aclimatarse a este nuevo entorno de tipos positivos y lidiar con el lastre de la deuda pública; de lo contrario, podrían sufrir el embate de los mercados financieros".
Clément Inbona, gestor de fondos de La Financière de l'Echiquier (LFDE)
Las subidas de los tipos de la Fed y el Banco Central Europeo han puesto fin al dulce paréntesis de los tipos de interés casi nulos en los estados considerados sólidos. Así pues, se abre una nueva era: la de los tipos de interés más altos, que exige políticas presupuestarias más rigurosas, puesto que la carga de la deuda se hará cada vez más pesada con el paso del tiempo y las refinanciaciones.
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A diferencia del resto de los agentes económicos, un estado tiene una duración infinita, por lo tanto, no es el nivel de deuda el que determina el coste del endeudamiento (el tipo de interés), sino la sostenibilidad de su trayectoria presupuestaria
Esta trayectoria prevista no debe tender hacia el infinito, so pena de dar lugar a un tipo de interés prohibitivo y acelerar esa huida hacia adelante. Ya sea en EE.UU. o al otro lado del Atlántico, los estados deben aclimatarse a este nuevo entorno de tipos positivos y lidiar con el lastre de la deuda pública; de lo contrario, podrían sufrir el embate de los mercados financieros.
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En el caso de EEUU, debemos tener en cuenta que el sistema político estadounidense es singular, en el sentido de que las negociaciones presupuestarias y las que atañen al techo de la deuda suelen servir como toma de rehenes políticos en ausencia de mayoría en el Congreso. Por otro lado, a pesar de que el crecimiento fue mayor de lo previsto en el primer semestre de 2023, el déficit podría alcanzar el 6 % este año y los dos años siguientes, una trayectoria presupuestaria poco sostenible a largo plazo. Además, los tipos de interés, que ya estaban altos a comienzos de agosto y no han dejado de subir durante las últimas semanas hasta alcanzar el 4,65 % en el bono a 10 años de EE. UU., hace un poco más gravosa la carga de la deuda estadounidense.
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