Se espera que las empresas del índice S&P500 podrán incrementar ligeramente sus márgenes este año... Los bancos centrales seguirán activos en los mercados con compras de bonos

A pesar de la retirada de algunos de los estímulos, la política monetaria mantendrá un sesgo acomodaticio; los bancos centrales seguirán activos en los mercados con compras de bonos al tiempo que los tipos de interés oficial se mantendrán en niveles muy bajos desde el punto de vista histórico. Con respecto a la política fiscal, su sesgo restrictivo en 2022 acusa la expiración de gran parte de los beneficios aprobados a lo largo de la pandemia en 2020-2021, y no tanto medidas de consolidación fiscal, como posibles subidas de impuestos.
En su conjunto, pensamos que estos factores permitirán un avance positivo en los principales índices bursátiles este año, si bien a ritmos probablemente inferiores a los registrados durante 2021, quizás más en línea con la tendencia histórica.
Ideas de Hartnett de esta semana. Por Cárpatos. Dice que el SP500 de momento de 4100 no pasa. https://t.co/zvq3w4TeyC
— José Luis Cárpatos (@carpatos) March 19, 2023
La evolución de la pandemia sigue siendo uno de los principales factores de riesgo en las perspectivas de la renta variable para este año. No solo por lo que podría significar un nuevo deterioro en la curva de contagios para la recuperación de la demanda sino también por su posible impacto en la oferta y, por lo tanto, en la inflación, el otro gran riesgo para este año. Y es que la persistencia en los cuellos de botella y en las presiones inflacionistas podría acelerar el proceso de retirada de estímulos monetarios por parte de los bancos centrales y, en última instancia, podría tensionar en las condiciones financieras.
Sobre este riesgo, no obstante, resulta importante señalar que, con la distribución de las vacunas, el efecto negativo de cada oleada de COVID en la economía real y en los mercados financieros ha ido disminuyendo, a medida que los consumidores y las empresas se han adaptado a operar con el virus. Asimismo, los gobiernos también han mostrado una mayor resistencia a introducir restricciones muy estrictas al movimiento. Por otra parte, las empresas han podido trasladar, al menos hasta ahora, parte del incremento de costes a los precios, sin incidir en los márgenes.
Por último, los gestores de política económica se han mostrado muy reticentes a permitir caídas sostenidas en las bolsas o ajustes muy severos en las condiciones crediticias para intentar evitar un escenario en el que la crisis sanitaria desencadene una crisis financiera. Y es que, a pesar de la retirada, los bancos centrales han dejado abierta la posibilidad de reintroducir los estímulos, si fuese necesario, y de esta forma atenuar los posibles daños de un nuevo shock negativo o cisne negro.