¡China sufre apagones eléctricos! El caso del carbón térmico se pone serio... Ahora mismo, no hay capacidad productiva, ¿qué pasa con el precio del carbón? Invertir en materias primas
Sin duda, la presión en el mercado del gas natural se ha traducido en una mayor tensión, si cabe, en el mercado del combustible fósil más denostado por sus elevadas emisiones de dióxido de carbono: el carbón térmico. Pensemos que Rusia supone, aproximadamente, el 18% del mercado internacional de esta materia prima, por lo que cualquier intento de aislar su producto del comercio global tiene fuertes repercusiones en este sector, especialmente si una reducción de las importaciones de gas natural ruso va asociada necesariamente a un incremento en el consumo global del carbón. No es difícil comprender cómo una mayor demanda, aparejada a una menor oferta, termina desencadenando un alza en el precio de esta materia prima.
Efectivamente, en el primer trimestre del año el carbón térmico de Newcastle se anotó un ascenso del c. 100%, aunque llegó a alcanzar una apreciación superior al 200%.
No deja de ser irónico cómo la materia prima más cuestionada y atacada desde todos los frentes que justifican la agenda verde, sea una de las materias primas más antifrágiles en el actual contexto. De nuevo, frente a la narrativa y el negativo sentimiento que acompaña al sector del carbón, la realidad es que su consumo global se ha situado este 2021 en máximos históricos. Nunca se había consumido tanto carbón como hasta ahora. De hecho, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que en 2022 crecerá su consumo un 2% y se mantendrá estable hasta 2024.
Sin embargo, estas estimaciones se hicieron a cierre de diciembre, por lo que la AIE ya ha dicho que realizará, por primera vez en su historia, una revisión de sus números a mediados de julio.
Obviamente, es más que probable un incremento de la demanda de carbón esperada para los próximos ejercicios por encima de lo ya anunciado. ¿A qué se debe este incremento inesperado? Por un lado, al efecto de desplazamiento que hemos comentado desde otros combustibles fósiles, como el gas natural, hacia el carbón, bien porque los precios relativos favorecen al carbón, bien por esa búsqueda de menor dependencia energética de Rusia.
Por otro lado, países que durante el pasado invierno sufrieron apagones eléctricos, como fue el caso de China, no pueden permitirse que eso se repita, por lo que han optado por limitar sus exportaciones, incrementar la oferta doméstica de carbón y/o la capacidad de generación de energía térmica del país.62 Llama también la atención el caso de India, que ha anunciado un incremento de las importaciones de carbón hasta 2025, dado que hasta entonces no podrá elevar lo suficiente su capacidad productiva doméstica.
Por supuesto, al margen del incremento de producción doméstico chino e indio, no parece que ninguno de los grandes productores de economías desarrolladas, como Estados Unidos o Australia, vayan a elevar su oferta para suavizar este persistente cuello de botella, por lo que es esperable que el carbón térmico se mantenga en niveles superiores a los promedios históricos los próximos años. Ni siquiera sé si tengo 200 toneladas de sobra. Ahora mismo, no hay capacidad productiva.64 Como ya destacamos en la anterior carta trimestral, mantenemos una exposición directa al carbón térmico a través de nuestra inversión en la compañía minera Indonesia Geo Energy Resources. La empresa se ha beneficiado de este contexto y se ha anotado en el trimestre una subida cercana al 40%. Por su parte, aunque con dinámicas algo diferentes, también tuvieron grandes revalorizaciones nuestras inversiones en las compañías de carbón metalúrgico Ramaco Resources y Warrior Met Coal, por lo que, nos hemos desprendido de ambas en este periodo.
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