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Salen al rescate de la divisa británica. La Libra Esterlina en manos de un experimentado capitán.

Salen al rescate de la divisa británica. La Libra Esterlina en manos de un experimentado capitán. | FXMAG
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Contenido

  1. Mínimos históricos
    1. Un rescate para la divisa naufragante
      1. Líder del mal momento

        La expansión de la pandemia le golpea a Gran Bretaña en el peor momento posible. La divisa británica alcanzó sus mínimos históricos. La reacción del Banco Inglés frente a la crisis fue perfecta.

        El mes pasado seguramente pase a la historia como mes negro de marzo, llamando la atención de los ciudadanos por los índices de la bolsa y los precios de petróleo. Si hacemos referencia al mercado de divisas, el sitio principal ocupa la espectacular caída de los registros de la libra esterlina.

        El comportamiento de la moneda británica fue de interés para los inversores, pero también para los expertos. Leyendo la prensa teníamos la impresión de estar experimentando una especie de deja vu de hace cuatro años: los mismos títulos sobre el hecho de que la libra alcanzó el nivel más bajo frente al dólar estadounidense desde el año 1985. En la tercera semana de marzo, la libra esterlina alcanzó calificaciones aún más bajas que las registradas después de los resultados del referéndum de junio del año 2016, que le abrió camino al Brexit.

        Mínimos históricos

        Antes de pasar a la descripción de lo que sucedió en la tercera semana de marzo, me gustaría dedicar algunas palabras a lo que sucedió con la libra hace más de 35 años. Me refiero a la cotización histórica mínima de la libra frente al dólar el 26 de febrero de 1985, cuando por una libra sólo pagábamos 1.0365 dólares.

        Algunos de mis estudiantes más curiosos me estuvieron preguntando sobre los eventos del 1985. ¿Cómo fue posible eso? Fue en el sexto año de gobierno de la primera ministra Margaret Thatcher, conocida por favorecer una política monetaria muy restrictiva, y por salvar el país de la destrucción económica, y ¿es posible que se permitiera que la libra llegara a los mínimos históricos?

        Es obvio que la contribución de Thatcher a la economía británica es indiscutible, pero no fue ella la que detuvo la inclinación de la libra en los años setenta. La caída de la moneda británica en ese momento se detuvo por dos factores: el comienzo de la exploración petrolera en el Mar del Norte y el retorno generado por el discurso del canciller del Tesoro, Denis Healey, en el otoño del 1976, cuya dramaturgia se describió bien en el libro de Richard Roberts "When Britain Went Bust -The 1976 IMF crisis".

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        La primera mitad de los años ochenta fue un período de increíble fortaleza del dólar, que ninguna otra moneda pudo resistir. En otras palabras, la libra estaba en buena compañía, ya que otras monedas también se estaban hundiendo.

        Entre el 1984 y el 1985, la dinámica de la caída de la libra aceleró. Los lectores más jóvenes de OF tienen derecho a no recordarlo, pero en 1984 Gran Bretaña estaba al borde de la guerra civil. La confrontación de la primera ministra Thatcher con la industria minera y los sindicatos durante mucho tiempo no pareció traer nada bueno.

        Sin embargo, cuando la victoria ya estaba al alcance de la mano, a la Dama de Hierro le comieron los nervios. La cuestión era que el constantemente creciente dólar hubdía a la libra peligrosamente aproximandola al límite de paridad 1:1. Esa tendencia ya fue generada por pura especulación y tuvo poco que ver con los fundamentos económicos.

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        Un rescate para la divisa naufragante

        Thatcher no quería pasar a la historia como la primera ministra en cuyo mandato la libra equivalía al dólar. Se trataba de orgullo y prestigio. El miedo de la primera ministra Thatcher era tan grande que decidió alejarse de su puro monetarismo, caracterizado por, entre otros, indiferencia total a lo que sucedía con el cambio de las divisas.

        Es por ello que la Dama de Hierro ordenó de facto un aumento en las tasas de interés para salvar la libra. El mercado justo estaba esperando ese movimiento y con cada subida exigía una siguiente. Y, más sabiendo que Thatcher estaba dispuesta a pagar cualquier precio con tal de no llegar a lo que llamaba una humillación monetaria. La misma primera ministra buscó incluso la ayuda de su aliado Ronald Reagan.

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        Cabe destacar que era en vano. Afortunadamente para ella, la cosa se quedó sólo en el miedo, porque pronto hubo un solsticio en los mercados mundiales, y como resultado la libra comenzó a recuperar rápidamente el territorio perdido. Fin de cuento. Estamos a años luz de la memorable libra del 1985. Hoy, el actual primer ministro no puede imponerle al Banco de Inglaterra lo que debería hacer, y las intervenciones monetarias tradicionales son una reliquia del pasado.

        Hasta hace poco, había un lema de que a la libra no le podía afectar nada más que el mismo Brexit. Pero, resulta que sí. Los expertos están divididos acerca lo que realmente empujó a la libra por debajo del límite de GBP / USD 1.15. Vale la pena mencionar ese nivel, que ha adquirido una importancia especial, porque hace sólo cuatro años, fue George Soros quien mencionó que el Brexit haría que el precio de la libra cayera al nivel mencionado.

        Esta vez, el multimillonario de origen húngaro se equivocó, porque incluso en los momentos más difíciles de las negociaciones sobre la salida del Reino Unido de la UE, el cambio de la libra esterlina se mantuvo por encima de ese nivel.

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        Líder del mal momento

        Desde luego, el estallido de una pandemia ha golpeado a Gran Bretaña en el peor momento posible. Aunque no falten los que estén convencidos de que la Gran Bretaña basada en los principios del libre comercio funcionará mejor de lo que lo habría hecho perteneciendo a la UE, todo el tiempo estamos hablando sólo de pronósticos y suposiciones.

        En otras palabras, a los británicos se les dio muy poco tiempo para demostrar la tesis anterior. E incluso si Gran Bretaña tiene grandes esperanzas de un totalmente libre comercio, por ahora tiene que sufrir todas las consecuencias de su decisión. Lamentablemente, el estreno del país en el nuevo entorno mundial ha coincidido con un pésimo momento para el comercio mundial.

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        Probablemente los pertenecientes a la UE avergonzaban un poco a los británicos en sus actos, pero eso no quita que el viejo dicho ‘La unión es fuerza’ les diera una cierta sensación de seguridad. Sin embargo, lo que no cambia, independientemente de las circunstancias, es el sentido del humor británico.

        Y, es que, cuando se difundió la preocupante noticia sobre el contagio por COVID-19 del actor principal de la UE en las negociaciones de Brexit, Michel Barnier, algunos comentaristas británicos propusieron enviar deseos de recuperación a Barnier junto con una propuesta de cambio de posición de Gran Bretaña sobre el Brexit.

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        Laura Martínez

        Laura Martínez

        Editora del portal FXMAG. Licenciada en Economía y Finanzas en la Universidad Autónoma de Madrid. Máster en Mercados Financieros en la Universidad de Barcelona. Experiencia profesional como analista financiera en un importante banco de inversión en Madrid, en la gestión de carteras de inversión y en la valoración de activos financieros. Además, realizó diversos cursos de formación en estrategias de inversión y análisis técnico. Puedes seguir al autor en LINKEDIN | FACEBOOK TWITTER


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