Riesgo latente de quiebra de un sistema bancario sobre expuesto a la deuda pública... El IPC subyacente se niega a remitir

Le hecemos la siguiente pregunta a Efrén Arroyo Franco: El Banco Central Europeo decide la tasa de interés justo después de la impresión de inflación. ¿Podría la impresión cambiar algo? A la cual, el experto nos da la siguiente respuesta:
La #Crisis bancaria en EE. UU. no ha acabado. Ayer First Republic Bank, el eslabón más débil de la cadena tras la quiebra de Sillicon Valley y Signature Bank, anunciaba que en el primer trimestre del año había perdido $70 billones de depósitos...
— Pablo Gil (@PabloGilTrader) April 26, 2023
...lo que provocó un nuevo… pic.twitter.com/OoXKJrgUkx
Permite incrementar la deuda publica de los estados manteniendo el ratio respecto al PIB, cosa que produce en los gobiernos una suerte de encantamiento al que no pueden resistirse, como es la posibilidad gastar lo necesario para mantenerse en el poder el tiempo suficiente, disfrutando del maná divino de la impresión monetaria sin pensar en el mañana.
Los bancos centrales, otrora independientes, hoy obedecen y honran el pacto que tienen con estos estados financiando sus déficits, al tiempo que intentan que el consumidor mantenga cierta confianza en la moneda, sin la cual todo el castillo de naipes se vendría abajo.
Y mientras los bancos comerciales realizan el milagro de la conversión del pasivo en activo mediante la concesión de créditos gracias a la laxitud del coeficiente de caja, siempre y cuando parte de esos activos sean bonos de deuda pública, los más seguros del mercado, según dicen.
La inflación no va a desaparecer a corto plazo por decreto, las subidas de tipos están sirviendo para que el aumento en el índice de precios no campe a sus anchas, pero con el riesgo latente de quiebra de un sistema bancario sobre expuesto a la deuda pública, que hasta hace poco era de rentabilidad nula, cuando no negativa, y cuyo valor se desploma, y con él el valor de sus activos, a medida que se producen las sucesivas subidas de tasas.
Asumiendo este riesgo inherente a la subida de tipos, nos encontramos con un IPC interanual del mes de abril en la zona euro del 7%, lejos aún del deseado objetivo del 2%, que en algún momento tendrán que descartar por inviable, mientras el IPC subyacente se niega a remitir, lo que nos indica que el problema inflacionario para nada es transitorio.
Por tanto, tras la subida de 25 pb que acaba de anunciar la FED, situando los tipos en el 5,25%, no podemos esperar del BCE otra cosa que no sea seguir subiendo tasas, y si en el caso norteamericano se prevé que esta subida de mayo sea el final del camino ascendente de tipos, en el caso europeo es posible que aun veamos algunas subidas más a lo largo de este 2023.
El hipotético freno podría situarse una vez se alcancen los niveles previos a la crisis de 2008, es decir, el entorno del 4,25%. Como vemos tanto FED como BCE están jugando al mismo juego, ir más allá seria no solo imprudente sino también temerario.