Los riesgos más relevantes en este contexto siguen siendo los derivados de la evolución del COVID-19. La carrera por la vacunación masiva que proporcione en el menor tiempo posible una inmunidad de grupo puede suponer el retorno a una cierta normalidad y el comienzo de una recuperación económica mundial, que sería diferente según la región. No obstante, nuevas olas de contagio, nuevas cepas y un ritmo de vacunación más lento del previsto pueden deteriorar una vez más las expectativas económicas, provocar nuevas turbulencias en los mercados e, incluso, propiciar la adopción de medidas adicionales por parte de los gobiernos y autoridades pertinentes.
Además de las dudas que puedan albergarse en torno al tiempo necesario para volver a un escenario de crecimiento precrisis, existen otros riesgos de diferente naturaleza que, debido a la importancia del anterior, han podido quedar en segundo plano pero que son relevantes
Algunos de ellos tienen que ver con factores de incertidumbre política, que, a pesar de haberse reducido sensiblemente respecto a la valoración de hace algunos meses, cabe tener presentes, al menos en algunas vertientes. En particular se trata de los asuntos relacionados con algunas posturas de la Administración estadounidense y con el brexit. En el primer caso, a pesar de observarse un regreso de este país al multilateralismo (se ha ordenado la vuelta al Acuerdo de París y se ha cancelado la salida de EE. UU. de la Organización Mundial de la Salud), sigue habiendo dudas sobre cómo será la futura relación de esta economía con China, con quien sigue estando pendiente la firma de un acuerdo comercial y también queda por definir la relación comercial que tendrá EE. UU. con la Unión Europea.
En cuanto al brexit, otro de los riesgos más relevantes de los últimos años, tras el acuerdo alcanzado a finales de diciembre entre la Unión Europea y el Reino Unido, se logró evitar el principal riesgo, un brexit duro, si bien queda por ver cómo impactará en ambas economías el funcionamiento real del nuevo Acuerdo de Comercio y Cooperación.
Finalmente, se identifican algunos riesgos que se han generado o intensificado a raíz de la crisis del coronavirus y que pueden afectar negativamente a las expectativas de crecimiento y perturbar el normal funcionamiento de los mercados
Entre ellos destacan los riesgos que se derivan de la prolongación de un contexto de tipos de interés reducidos (sobre todo en Europa), del aumento de la deuda pública en la mayoría de las economías y los potenciales problemas para su sostenibilidad a medio y largo plazo, del riesgo de crédito creciente que se deriva de las dificultades para mantener el negocio de muchas empresas durante la crisis (especialmente las más pequeñas) y, asociado a este último, la posibilidad de un aumento considerable del número de personas desempleadas de larga duración