Dichas señales son coherentes con nuestro indicador de actividad, a partir del cual analizamos la evolución de la economía china utilizando datos de alta frecuencia –como la producción eléctrica, las ventas de coches o el tráfico de mercancías–, que sugiere una recuperación sólida del crecimiento en el 1T, si bien a un ritmo de crecimiento ligeramente inferior al publicado por las fuentes oficiales.
Como se comentó previamente, la demanda doméstica repuntó en un contexto de relajación de restricciones mientras la normalización de las cadenas de suministros y la moderación en los precios de la energía han permitido iniciar el proceso de recuperación de los flujos comerciales externos.
La fuerza y velocidad de la recuperación hasta ahora han superado las expectativas de la mayoría de los analistas, lo que ha llevado a numerosas instituciones a revisar al alza sus previsiones para este año
De seguir esta tendencia, el crecimiento económico superará fácilmente el objetivo anual del Gobierno, lo que podría impulsar la reducción de las políticas de apoyo y ceñirse a la naturaleza prudente y conservadora de los planes establecidos en la Asamblea Popular Nacional. Por su parte, el buen desempeño reciente de sectores clave como el comercio minorista y la industria podría hacer que el banco central (PBoC) vea menos necesario aprobar nuevas medidas de relajación de su política monetaria, sobre todo teniendo en cuenta la recuperación en la demanda de crédito.

Grágfico con los datos del PIB de China
Tras la publicación del dato del 1T 2023, nuestra previsión de crecimiento de la economía china en 2023, en torno al 5,2%, presenta riesgos al alza
Sin embargo, la delicada situación económica de sus principales socios comerciales y el desvanecimiento del efecto de la reapertura en la demanda interna suponen riesgos a la baja de las perspectivas económicas en los trimestres futuros. A su vez, la economía china tendrá que hacer frente al debilitamiento de la confianza del sector privado (desgastado por el continuo tira y afloja entre la normalización de las políticas y la todavía débil inversión privada) y el tímido repunte del sector inmobiliario. Además, la creciente incertidumbre ante la seguridad política y las trabas al libre comercio amenazan el podio de China como mayor exportador y fábrica del mundo, que le brindaba una posición estratégica en el plano económico y político mundial.