Desde hace meses, los analistas de la economía estadounidense están debatiendo sobre la dificultad del mercado laboral para retornar a niveles prepandemia, a pesar de que el PIB ya lo hizo en el 2T 2021. Sorprende que en uno de los mercados laborales más flexibles del mundo se esté tardando tanto en recuperar la normalidad, sobre todo, si lo comparamos con lo que está ocurriendo en países como España, donde en teoría existe mucha menos flexibilidad.
La pregunta es si podemos estar afrontando cambios estructurales o, más bien, como parece ocurrir en otros ámbitos de la economía, nos encontraríamos ante desajustes puntuales entre oferta y demanda que deberían ir corrigiéndose con el tiempo
Para empezar, sorprende que a finales de 2021 la tasa de actividad todavía se situara 1,5 puntos por debajo de los niveles de febrero de 2020 (en el 61,9% de la población en edad de trabajar), después de haber alcanzado un mínimo en abril de 2020 (3,2 p. p. menos que en febrero de ese mismo año). Sin embargo, en las anteriores tres crisis económicas, la población activa apenas experimentó ningún cambio (véase el primer gráfico). En cambio, en la actualidad, esta menguante fuerza laboral se ha traducido en unos 3 millones menos de empleados a estas alturas de la recuperación.
Además de este cambio en el comportamiento de la población activa, un nuevo fenómeno ha irrumpido en el ámbito laboral: la Gran Renuncia
Esta renuncia o dimisión (quitting, en inglés) en el mercado laboral se está viendo reflejada en el elevado número de personas que deciden dejar sus puestos de trabajo: más de 4 millones al mes, frente a un promedio de poco más de 3 millones en los años previos a la pandemia (véase el segundo gráfico). Se trata de un fenómeno nada común en anteriores crisis. Aunque la mayoría de las personas que dimiten tienen el objetivo de buscar un nuevo puesto de trabajo (con mejores condiciones), en algunos casos, la renuncia comporta una salida de carácter más definitivo de la fuerza laboral.
De ahí que ambos fenómenos, las renuncias y el abandono de la fuerza laboral, estén estrechamente relacionados y se estén traduciendo en un aumento del número de vacantes hasta niveles no vistos en los últimos años:
Más de 10 millones de ofertas en el promedio mensual de la segunda mitad de 2021 (frente a unos 7 millones antes de la pandemia). Estos empleos no cubiertos abarcan todo tipo de sectores y niveles de formación. En definitiva, la rigidez de la oferta laboral ante el aumento de la demanda una vez recuperada la movilidad refleja problemas poco frecuentes en un mercado laboral tan eficiente como el americano.