El sector exterior español lleva 12 años consecutivos registrando superávit. Un éxito que demostró su fortaleza el año pasado, cuando el saldo por cuenta corriente sobrevivió a la crisis energética, que provocó un fuerte encarecimiento de los productos energéticos importados y un acusado deterioro de la balanza comercial.
Este empeoramiento de la balanza de bienes se vio compensado por la mejora del superávit por turismo gracias a la recuperación de los flujos de turistas tras la pandemia, pero también por la ampliación del superávit de los servicios no turísticos hasta suponer el 2,3% del PIB, 5 décimas por encima del año anterior. Lo cierto es que los servicios no turísticos han ido adquiriendo un creciente protagonismo en el comportamiento del saldo exterior español y, desde 2008, vienen registrando superávit.
Los ingresos por servicios no turísticos han pasado de representar el 5,1% del PIB en 2014 al 7,1% en 2022, y ya suponen el 16,4% de las exportaciones españolas de bienes y servicios. En este artículo, revisamos el comportamiento de las actividades que lo integran.
Los tipos de servicios no turísticos
Al descomponer el saldo de servicios no turísticos, aparecen como mayores contribuidores tres actividades. Por orden de contribución al saldo total, estos son los servicios empresariales, los servicios de transporte y los de telecomunicaciones, informática e información.
Los servicios empresariales son los mayores contribuidores al superávit exterior de los servicios no turísticos, con un saldo que se ha ampliado hasta el 0,7% del PIB en 2022 desde el 0,5% en 2014
También representan el mayor peso en el total de ingresos no turísticos, con un 34%. Los servicios de transportes, que incluyen tanto de pasajeros como de mercancías, marítimo, aéreo, ferroviario y por carretera, presentan un superávit del 0,6% del PIB, un saldo que se ha mantenido relativamente estable, ya que en 2014 era del 0,5%.
En cuanto a ingresos, este sector concentra el 26% del total de exportaciones de servicios no turísticos
Completando el podio están los servicios de telecomunicaciones, informática e información, con un saldo del 0,4% del PIB y se han mantenido constantes desde el 2014, aunque con cierta volatilidad durante ese periodo. Este sector aporta el 16% de los ingresos de servicios no turísticos.