Podría decir, sin ninguna duda, que el mercado de divisas fue “mi primer crush” cuándo empecé a interesarme por la especulación financiera. También conocido como Forex, éste es el mercado más líquido del mundo, lo cual se traduce en numerosas oportunidades para invertir las 24h del día, cinco días a la semana.
Este es un post de opinión, por tanto quiero acercaros un poco a la realidad de este mercado desde mi propia perspectiva y experiencias personales. Lo primero que tenéis que saber es que el mercado de divisas es muy volátil, mucho más que otros instrumentos o activos financieros. Sus cambios suceden por múltiples variables difíciles de predecir y de entender. La política monetaria del banco central que emite la moneda obviamente es lo primero que debemos estudiar, así como el ciclo económico y las características de cada zona emisora, país o conjunto de países, como es el caso de la Unión Europea.
Tener una comprensión profunda del estado de la economía global no es nada fácil y, lo que quiero que te quede muy claro es que siendo principiante no sabrás ni por donde sopla el viento. Bromas fuera, no te líes. Al principio lo único que necesitarás es paciencia y mejorar tus conocimientos en análisis técnico para “pillar” buenas oportunidades en el corto plazo. Digo ésto, porque tener una perspectiva “largo plazo” en Forex es una auténtica locura, más bien un suicidio. Hay muy pocas personas que sean capaces de intuir por dónde puedan ir los tiros y sepan mantener una posición abierta semanas o incluso meses. Los cambios vienen cuando menos te lo esperas por múltiples causas, por tanto recomiendo no arriesgarse; tener una buena estrategia semanal y hacer day trading al principio para captar buenos momentos con poco riesgo, eso sería lo ideal.
Llegados a este punto, vamos de lleno con la materia.
¿Con cuánto dinero puedo empezar a invertir? ¿Qué nivel de riesgo sería adecuado?
Con 500 euros bien jugados, algo podrás hacer. Menos no. Te arriesgarás demasiado sí o sí y no sabrás cómo relativizar correctamente las ganancias.
Voy a poneros mi ejemplo personal. Yo tengo una pequeña cuenta con 1000 euros de capital inicial con apalancamiento de 1:30. Estoy sacando una media de 10-15 euros al día, lo cual supone un 0,1% 0,15% diario, aunque no opero todos los días, solo cuando veo oportunidades claras. Más o menos, abro 15 operaciones por semana, lo cual me permite tener unas ganancias semanales de entre 50 y 80 euros. No todas las semanas son igual de buenas, obviamente, las ganancias son relativas. Si hacéis cálculos, eso supone sacar entre un 10% y un 30% de rentabilidad mensual.
Esto, sin embargo, puedo lograrlo porque el riesgo que asumo es relativamente pequeño. De esta forma tengo mis emociones y ansiedad bajo control.
Claro que el nivel de riesgo depende mucho de las expectativas y del plazo temporal del que estemos hablando. Yo me decanto sobre todo por el swing trading, o bien el day trading cuando hay directrices muy claras (¿Cuáles son los mejores cursos para invertir en Forex?).
Por ejemplo, en una operación podría asumir $10 de riesgo, mientras que el profit sería de $20. Operar con Forex me permite asumir riesgos tan pequeños como este, y eso juega a mi favor a la hora de controlar mis emociones.
Pero este es solo un ejemplo y muchas veces asumo un riesgo un poquito mayor. Lo que deseo que quede claro es que no voy a vivir una experiencia traumática del tercer tipo si pierdo $10, $20 o $30. Tampoco esperes volverte millonario arriesgando $10. Sé realista respecto de tus expectativas.
Pero no es solo gracias a que controlo muy bien mi riesgo lo que me permite dominar mi ansiedad.
A diferencia de lo que puede experimentar quien opera o se especializa en un solo activo y espera por horas por el set up ideal (si tradeas el ES sabes a qué me refiero), al operar en Forex yo puedo jugar con las oportunidades que brindan los diferentes pares de divisas. De esta forma si la oportunidad no se presenta en el par EURUSD puedo ir al par USDCHF (o a cualquier otro).
Mis energías no se concentran en buscar una única oportunidad. Esperar, esperar y finalmente desesperar lleva a abrir operaciones donde no debemos. Operando distintos pares de divisas a mí me permite evitar esto.
Es similar a lo que ocurre con el trader que opera con acciones y debe gestionar su portfolio. Si una de las empresas en las que ha invertido su capital no muestra resultados positivos no habrá razón para entrar en pánico pues es solo uno de los productos dentro del portfolio. La ansiedad está controlada. Si alguna vez compraste una acción y tras hacerlo no has podido dejar de mirar el precio de la misma en tu móvil sabes bien a qué me refiero. Eso es ansiedad.
Distribuir tus energías te ayudarían notoriamente a domesticar esa ansiedad que provoca el trading particularmente al comenzar.
Pero no es oro todo lo que reluce. La mayoría no aguantará el primer año, al menos no con ganancias consistentes. Previamente hay que formarse y practicar con cuentas demo (¿cuál es la mejor escuela de trading?), luego llegará el momento de trabajar las emociones en real.
Autor invitado: Leire para Experiencia Topstep.