¡Debemos prepararnos para estos eventos políticos y económicos!

Fin de los JJOO de Pekín.
Este viernes comenzaron los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín. China, el país organizador, quiere exhibir su potencial y reforzar su prestigio nacional e internacional presentando unas Olimpiadas "verdes", de "alta tecnología" y "seguras", según destaca un informe reciente del Real Instituto Elcano, que observa que "a la inauguración acudió Vladimir Putin, para reunirse con Xi en persona por primera vez en dos años en plena escalada de tensión entre Moscú y Occidente". China se ha unido a Rusia para tratar de bloquear la acción sobre Ucrania en el Consejo de Seguridad de la ONU, y ha hecho caso omiso de las advertencias estadounidenses de que una invasión a Ucrania crearía "riesgos económicos y de seguridad global" que podrían afectar también a China. Por otro lado, EEUU y algunos aliados han declarado un boicoteo diplomático a las Olimpiadas para denunciar los abusos de los derechos humanos de Pekín en Xinjiang, Tíbet y Hong Kong. Esta cita cobra una gran relevancia geopolítica, pero también podría ser clave para el comercio global y los cuellos de botella al favorecer una relajación de las restricciones de la 'fábrica del mundo', en las últimas semanas regida por una estricta política de "Covid cero", con su clausura el 20 de febrero. "Los cierres de fábricas (particularmente en Asia) y los bloqueos generalizados y las restricciones de movilidad han provocado interrupciones en las redes logísticas, aumentos en los costes de envío y tiempos de entrega más prolongados", admite un equipo de economistas de la Reserva Federal de Nueva York en un informe reciente, en el que proponen un indicador que agrega distintos datos de importaciones/exportaciones, fletes y actividad para medir la tensión que sufre el comercio mundial que demuestra que se encuentra en zona de máximos históricos, muy por encima de los picos de la guerra comercial China-EEUU en 2018, de los desastres naturales de 2011 o incluso de la Gran Crisis Financiera de 2008, pero que se podría atisbar ya un techo.
La amenaza de invasión de Ucrania por parte de Rusia o de cualquier otra agresión es un foco de incertidumbre que implica directamente a Estados Unidos, la otra parte del pulso, pero cuyas consecuencias recaen sobre la Unión Europea (UE). "La inestabilidad que viven los mercados actualmente no se debe al conflicto en Ucrania. Es fácil de demostrar: si lo que más ha bajado han sido la tecnología y el Bitcoin ¿en qué afecta Ucrania a las grandes empresas digitales de EEUU, al metaverso o a las criptomonedas? Pero evidentemente hay que estar preparados para lo que pueda ocurrir si Putin decide invadir. Ni a los norteamericanos ni a su economía les perjudicaría, la gran perjudicada sería Europa. Y eso lo saben los analistas estrategas e inversores. La probabilidad de un enfrentamiento directo de la OTAN con Rusia son muy pocas. El escenario más probable es el de mucha tensión inicial, pero luego se aceptaría el nuevo 'statu quo', y lo más importante para Europa: se reanudaría el suministro de gas. Europa necesitará gas y los rusos euros", relata Víctor Alvargonzález, socio fundador de Nextep.
La siguiente gran cita de la política monetaria tras el giro dado esta última semana por Christine Lagarde en el proceso de retirada de estímulos monetarios será crucial por la actualización de las previsiones del banco central respecto a la inflación y el crecimiento económico y por el mensaje que pueda lanzar sobre una primera subidas de los tipos de interés oficiales. Solo unos días después, el mercado descuenta ya que la Reserva Federal (Fed) incrementará el 'precio del dinero' por primera vez en la pandemia de coronavirus. El tono que se desprenda de ambas citas será determinante para el cruce del euro con el dólar, y para los mercados en general.
Con el recuerdo de la volatilidad que generó la misma cita en 2016, principalmente en el mercado de divisas, el riesgo de una victoria de la ultraderecha en las elecciones presidenciales de Francia volverá a recorrer toda Europa en abril, aunque en esta ocasión la reelección de Macron parece estar mucho más clara, o al menos así lo adelantan las primeras encuestas y las apuestas.
Según el punto de tensión global en el que se llegue a esta cita podría ser un momento clave.
El renacimiento de la izquierda en toda Latinoamérica y también en Brasil apunta al fin de la presidencia de Bolsonaro.
En Estados Unidos, el presidente afrontará su primer gran examen, las elecciones de mitad de mandato en noviembre, con el Partido Demócrata dividido y el Partido Republicano con capacidad de conseguir un buen resultado que genere un bloqueo en la Administración. La inflación es el principal escollo para que Biden pueda presentarse como el líder de la recuperación económica. Mientras, en China, Xi Jinping revalidará en 2022 su cargo al mando del Partido Comunista Chino por un tercer vez consecutiva, algo inédito en la historia del gigante asiático. Por el camino, -se mantiene la tensión con Estados Unidos- y con la Unión Europea.