Le hecemos la siguiente pregunta a Efrén Arroyo Franco: ¿Qué opinas sobre las ventas minoristas de Australia? A la cual, el experto nos da la siguiente respuesta:
Las ventas minoristas en Australia para el primer trimestre de 2023 han sufrido un descenso del -0.6% superando las expectativas de los mercados que pronosticaban un descenso algo más suave del -0.4%. Este dato tiene algunas lecturas interesantes para la economía australiana.
En primer lugar nos da indicios claros de que, al igual que en Europa y EEUU, Australia se acercan de forma inexorable a la estanflación
Si no lo está aún, es porque el factor estadístico inflacionario ha proporcionado una vez más un excelente servicio a la política australiana camuflando como poco a poco, la economía va disminuyendo su marcha al ritmo marcado por la subida de tipos, que si bien en Australia quizá haya sido algo menos agresiva que otras zonas, con algún que otro descanso, subir 375 pb en un año acaba por hacer su efecto.
Aun así debemos tener en cuenta que Australia es el tuerto en el país de los ciegos, ya que mantienen una deuda pública relativamente baja que le permite cierto margen de maniobra en política fiscal si lo estimasen oportuno
Este efecto causado por la subida de tipos ha logrado, con el lógico y normal desfase temporal, frenar los incrementos inflacionarios que alimentaban la narrativa del crecimiento económico durante buena parte del 2022, por este motivo comenzamos a ver a tasas de consumo cada vez más bajas. La realidad es que, desde hace muchos meses se consume menos pero a mayores precios, pero el descenso en el aumento de precios ya no logra compensar la caída en el consumo.
El escenario choca de forma frontal con unas tasas de desempleo históricamente bajas, que sin entrar a valorar si son representativas de la realidad social australiana, nos hace prever que para la segunda mitad del año veremos incrementarse de manera significativa, ya que ante la caída en la actividad económica que se produce tras caer el consumo, es razonable que el mercado de trabajo responda disminuyendo su oferta.
Este efecto debe traer un aumento en el gasto público financiado ahora a tasas más elevadas
Por ultimo debemos volver a insistir que si bien la subida de tipos consigue que la inflación se mantenga estable a niveles altos, con una cierta tendencia a la baja, no parece que tenga la consistencia necesaria para devolverla a niveles en el torno del 2% a largo plazo, tiempo en el que asistiremos en directo a la depreciación generalizada de las monedas nacionales occidentales.