¿Cómo está la economía en España en este momento? ¿Cómo está la situación económica del país? ¿Cuánto dinero tiene España 2023? ¿Cuál es el futuro de la economía? ¿Cómo funciona la economía en la actualidad?

La economía española ha vivido un periodo de crecimiento notable en los años recientes, marcando un hito significativo en su recuperación. Con incrementos del 5,1% en 2021 y del 4,3% en 2022, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), el país ha demostrado una notable capacidad de resiliencia. Este sólido desempeño económico se atribuye en gran medida a la revitalización del sector turístico y a la fortaleza exhibida por el mercado laboral.
Sin embargo, hacia finales de 2022, se ha percibido una leve desaceleración, indicando una posible moderación en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a comienzos de 2023. Este escenario sugiere que la economía española se encuentra en un proceso de consolidación y adaptación a las cambiantes condiciones económicas tanto a nivel nacional como internacional.
En este artículo, exploraremos en profundidad el actual panorama económico de España, analizando los factores que han impulsado su crecimiento, los desafíos que podría enfrentar en el futuro próximo y las estrategias que podrían ser clave para mantener una senda de crecimiento sostenido en este nuevo contexto económico.
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La economía española se encuentra actualmente en una fase de crecimiento sostenido. Durante los años 2021 y 2022, experimentó incrementos notables de un 5,1% y un 4,3%, respectivamente, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Este robusto desempeño económico se atribuye en gran medida a la recuperación en el sector turístico y a la resistencia demostrada por el mercado laboral. No obstante, se ha observado una leve desaceleración hacia finales de 2022, lo que sugiere que el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) podría mantenerse moderado a principios de 2023. Este panorama refleja una economía española en proceso de consolidación y adaptación a las condiciones económicas cambiantes.
España, ubicada en el sur de Europa, abarca una extensión de 505,970 kilómetros cuadrados. El país alberga a una población de 48,345,223 individuos, situándose en el puesto 30 en términos de densidad poblacional, con 96 habitantes por kilómetro cuadrado. Madrid ostenta el título de capital y la moneda en circulación es el Euro.
En términos económicos, España se posiciona como la 14ª economía más grande del mundo en términos de Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, en 2022, la deuda pública del país alcanzó la cifra de 1,502,804 millones de euros, representando el 111.6% del PIB y colocándola entre las naciones con mayor proporción de deuda en relación con su producción económica a nivel global. Esto se traduce en una deuda per cápita de 31,267 euros por habitante.
El último índice de variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado para España, correspondiente a septiembre de 2023, se situó en un 3.5%. Asimismo, es importante señalar que España se caracteriza por tener una de las tasas de desempleo más elevadas a nivel mundial.
En lo que respecta al PIB per cápita, este se posiciona como un indicador relevante del nivel de vida, y en el caso de España en 2022, ascendió a 28,280 euros, situando al país en el puesto 39 dentro de la clasificación global de PIB per cápita entre 196 naciones.
En lo referente al Índice de Desarrollo Humano (IDH), una métrica elaborada por las Naciones Unidas para evaluar el progreso de un país y reflejar el nivel de vida de sus habitantes, España muestra una buena calidad de vida para sus ciudadanos.
Para quienes consideran viajar por motivos de negocios, es importante saber que España se encuentra en el puesto 31 de los 190 países incluidos en el índice Doing Business, que evalúa la facilidad para hacer negocios en diferentes naciones.
En relación al Índice de Percepción de Corrupción en el sector público, España obtuvo 60 puntos, colocándola en el puesto 35 en el ranking mundial de percepción de corrupción, que comprende 180 países.
Para acceder a información detallada sobre la economía y demografía de España, así como datos de otros países, puede consultar las tablas disponibles en la parte inferior de la página.
El Banco de España ha revisado a la baja sus expectativas de crecimiento para la economía española en 2023, situándolas en un 4,5%, reduciendo así 0,9 puntos porcentuales respecto a sus anteriores proyecciones de diciembre (que eran del 5,4%). Asimismo, ha elevado la estimación de inflación media para el año completo, pasando del 3,7% inicial al 7,5%. Esto se detalla en el informe de proyecciones macroeconómicas publicado el 5 de abril. Según Ángel Gavilán, nuevo director general de Economía y Estadística del Banco de España, la actividad económica se mostraba favorable hasta el inicio del conflicto en Ucrania, pero este evento ha perturbado significativamente la economía española, que aún no había completado su recuperación de la crisis sanitaria. La incertidumbre sobre la duración e intensidad del conflicto dificulta una evaluación precisa de sus consecuencias.
En cuanto a las previsiones de empleo, se espera que la tendencia ascendente en horas trabajadas y ocupación se mantenga en los próximos años, aunque con un avance menos pronunciado en el periodo 2022-2023 que lo proyectado en diciembre. Esto ha llevado a una revisión al alza en las tasas de desempleo previstas para 2023 y 2024, ubicándolas en un 13,2% y 12,8% respectivamente, en contraste con las estimaciones anteriores de 12,9% y 12,4%. Por otro lado, se ha mejorado la previsión para 2022, esperando una tasa media de desempleo del 13,5% debido a un punto de partida más favorable tras los datos del último trimestre de 2021.
En términos fiscales, se proyecta que el déficit público alcance el 5% del PIB en 2022, en contraste con el 4,8% previamente estimado. Para los años 2023 y 2024 se anticipan tasas del 5,2% y 4,7% respectivamente. No obstante, se ha mejorado la estimación de deuda para 2022, situándola en el 112,6% del PIB, mientras que para 2023 se espera un 112,8%, ambos datos mejores que las estimaciones anteriores.
Por otro lado, Funcas proyecta un crecimiento del 4,5% para la economía española en 2023 y un 0,7% en 2024. En relación al mercado laboral, se espera una disminución de la tasa de desempleo hasta el 12% en 2023.
En cuanto al déficit público, se estima que sea del 4,6% del PIB para 2023. Por último, se espera que la deuda pública alcance el 113,2% del PIB en 2022 y el 112% en 2023.
Por su parte, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha rebajado su proyección de crecimiento para 2022 al 4,3% (frente al 6,3% estimado anteriormente). La AIReF también prevé una disminución en el ratio de deuda sobre PIB, ubicándolo en el 113,9% en 2022.
Estos son los detalles de las estimaciones de crecimiento, empleo, déficit y deuda de España para los próximos años según los informes del Banco de España, Funcas y la AIReF.
Gráfico de la comparación de las últimas previsiones del Banco de España sobre la evolución dle PIB del país en 2023, 2024 y 2025
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado la revisión de la Contabilidad Nacional Anual referente a los años 2020, 2021 y 2022. Los resultados muestran que el crecimiento real durante este período fue un 1,3% mayor de lo inicialmente estimado. En 2022, España logró recuperar el nivel de su Producto Interno Bruto (PIB) previo a la pandemia.
Esta revisión, que es una práctica común en todos los países de la Unión Europea, proporciona una estimación más detallada y precisa del PIB al incorporar información más completa. En el caso de España, se ha aumentado la estimación de crecimiento en los tres años, destacando el crecimiento de 2021, que fue 9 décimas por encima de lo estimado, alcanzando un 6,4%. Para 2022, la revisión al alza fue de 3 décimas, llegando al 5,8%.
Así, la recuperación económica de España en los dos años posteriores a la pandemia ha superado las estimaciones iniciales. Esto ha sido impulsado principalmente por el consumo de los hogares, el sector exportador y el mejor desempeño de la industria manufacturera y las actividades profesionales.
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Este impulso económico se mantiene de manera diferenciada en 2023, con un crecimiento estimado que será el más alto entre las grandes economías de la zona euro. Esto cobra especial relevancia en el contexto actual de endurecimiento de la política monetaria.
Los datos también revelan que esta recuperación ha venido acompañada de un crecimiento económico de mayor calidad en España. Esto ha beneficiado especialmente a las familias, con un aumento del peso de los salarios en el PIB en más de un punto. Además, se ha observado una mejora en la productividad por hora, que a finales de 2022 ya estaba casi un punto por encima de la de 2019.
Finalmente, el incremento del PIB nominal en más de 20.000 millones de euros ha reducido la proporción de deuda respecto al PIB en 1,6 puntos adicionales a finales de 2022. Esto permitiría anticipar la consecución de los objetivos fiscales establecidos en el Programa de Estabilidad, adelantando a 2023 la reducción por debajo del 110%.
Esta revisión de la Contabilidad Nacional Anual alinea el crecimiento del PIB con el resto de indicadores económicos, destacando la pertinencia y eficacia de la política económica implementada en los últimos años. Esta política ha permitido implementar medidas para abordar los desafíos surgidos y combinarlas con un ambicioso programa de inversiones y reformas en marcha a través del Plan de Recuperación, lo que está contribuyendo a transformar la economía española.
La economía actual destaca por su proceso de mundialización en constante crecimiento. Los avances en tecnología de la información y la comunicación, así como la gradual eliminación de barreras fronterizas, fortalecen la tendencia hacia la llamada "aldea global".
A pesar del desarrollo económico general, la implementación de políticas neoliberales en gran parte del mundo tuvo varios desafíos, incluyendo un aumento del desempleo, déficits comerciales y presupuestarios en países como EE.UU. y algunos de la Unión Europea, y la incapacidad de asegurar el desarrollo en países menos desarrollados y ex repúblicas comunistas.
Esta profundización de las políticas neoliberales generó movimientos de protesta a nivel global, que se hacen más notables en encuentros económicos y políticos internacionales. También surgieron foros alternativos a este modelo, como el Foro de Portoalegre.
La economía moderna se caracteriza por la globalización, con variaciones en el mercado laboral que han llevado a una mayor precariedad en el empleo, especialmente en países con alto desempleo. También se observa el traslado de fábricas hacia países del tercer mundo con mano de obra más económica, una constante innovación tecnológica para reducir costos, un aumento del poder de las grandes multinacionales en detrimento de la soberanía estatal, y un crecimiento de la brecha económica entre países desarrollados y subdesarrollados, lo que puede llevar a un aumento de la conflictividad en el tercer mundo.
El desafío futuro radica en la capacidad de las nuevas estructuras económicas para garantizar el bienestar de la mayoría de los ciudadanos, especialmente en un contexto donde se ha reducido el Estado del bienestar en países ricos, con la eliminación gradual de conquistas sociales en áreas como pensiones, desempleo y sanidad.
El enfoque económico del futuro: la importancia de abordar la desigualdad en lugar de enfocarse exclusivamente en el PIB. La periodista Sasha Vakulina de Euronews, junto con un grupo de líderes políticos y expertos de alto nivel, exploran cómo mejorar el bienestar económico y abordar la creciente desigualdad, así como la crisis relacionada con el aumento del costo de vida, si los gobiernos adoptaran una perspectiva más amplia que vaya más allá de las tasas de crecimiento económico.
En efecto, los líderes europeos lograron evitar una recesión durante el período de 2022-2023, ya que la producción económica aumentó en un 0.3% durante los primeros tres meses de este año. Aunque el cálculo del Producto Interno Bruto (PIB) de un país a lo largo del tiempo es la referencia estándar para medir el crecimiento económico, surge la interrogante: ¿puede realmente evaluarse el bienestar económico con precisión utilizando porcentajes trimestrales tan simples?
Los responsables políticos y expertos europeos se preguntan si se pueden alcanzar los objetivos de la política económica si los países aprenden a prosperar sin depender exclusivamente de tasas de crecimiento insostenibles. Reconocer que el planeta tiene recursos finitos y considerar los límites de nuestras políticas económicas es un paso crucial, según Philippe Lamberts, eurodiputado y copresidente de 'Los Verdes-Alianza Libre Europea'. Lamberts sostiene que "si queremos proporcionar para todos, debemos empezar a entender que hay límites con los que debemos operar. De lo contrario, la humanidad se extinguirá o desaparecerá de una manera más drástica".
Olivier De Schutter, Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza y los derechos humanos, argumenta que "el crecimiento del PIB tiene poco significado para las personas en situación de pobreza si no se benefician de ese progreso económico general". Añade que "perseguir el crecimiento a cualquier costo no beneficia a las personas que viven en la pobreza".
El aumento de la pobreza no es el único problema. A medida que la población mundial crece, surge la lucha entre el agotamiento de recursos y el crecimiento económico desenfrenado. Sandrine Dixson-Declève, copresidenta de la Asociación 'Club de Roma' y escritora, subraya la importancia de evaluar el impacto de nuestras actividades en los límites del planeta. Dixson-Declève afirma que "el PIB nunca fue realmente una medida del desarrollo económico. Mide la productividad y la economía extractiva. Hemos visto que esta economía extractiva ha provocado la reciente pandemia y está generando los impactos climáticos actuales. Además, está exacerbando la pobreza. Por tanto, la pobreza y la desigualdad significan inestabilidad".
Según Adélaïde Charlier, activista por la justicia climática y los derechos humanos, es necesario reconsiderar nuestros objetivos a nivel global, abordar crisis como la climática y reconocer que los países que más contaminan no son los que más sufren las consecuencias de la crisis climática. Charlier concluye diciendo que "estamos hablando de países occidentales que ya han alcanzado cierto nivel de bienestar. Ahora, en términos de justicia social y responsabilidad histórica, debemos cuestionar la forma y los objetivos que queremos establecer".
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