¿Eres adicto al sufrimiento? Parece que estamos muy acostumbrados a ese papel, y por eso, se ha vuelto adictivo para nosotros.
El tener el papel de víctima es sufrir por diferentes motivos y por muchas causas. Cuando nos sentimos así, nos encontramos, interior o exteriormente, quejándonos, cul-pándonos a nosotros mismos o a los demás, o a la vida, a Dios...
Y claro, este papel nos va debilitando, y hace que al final, atraigamos las situaciones y las personas que nos van a hacer sufrir. El 'maldito virus' hace que nos percibamos a nosotros mismos como un ente separado de todo, y que tiene estar en todo momento, defendiéndose o atacando.
Este “virus de víctima” provoca un angustioso círculo vicioso: Cuanto más miedo siento, más separación experimento; cuanta más separación siento, más solo estoy; cuanto más solo me siento, más me tengo que proteger de lo que me puedan hacer o de lo que me pueda pasar; cuanto más me tengo que proteger y defender, más encuentro la culpa en el otro; cuanto más acuso y culpo al otro, más separado me siento; cuanto más separado me siento, más miedo siento. Sufrimiento total, vamos...
¿Cómo saber si estás desempeñando el papel de víctima? Cuando estamos en el papel de víctima:
-Reaccionamos a todo de forma inconsciente.
-Creamos constantes situaciones de ansiedad o preocupación
-Negamos lo que sentimos ("No hay problema", 'Todo está bien"...)
-Suprimimos nuestra emociones.
-Nos volvemos adictos al drama y las situaciones o personas que lo crean
-Usamos en demasía las expresiones 'debería' o 'no debería'
-Nos quejamos acerca de nosotros mismos o de los demás
-Juzgamos, criticamos , acusamos y culpamos a quien sea.
-Pensamos continuamente y repetidamente en situaciones pasadas
-No perdonamos y nos volvemos resentidos.
-Volvemos al pasado para actuar o tomar decisiones en el presente
-Nos da miedo el futuro.
-Ignoramos totalmente el momento presente
¿Te identificas tú con alguna de estas situaciones?
Extracto de "La memoria de las células", de Luis Angel Díaz