Todo el mundo recuerda cuando Elon Musk, CEO de Tesla, impulsó el valor de Shiba Inu en el ranking de criptomonedas al tuitear una foto de su perro en su coche.
Al igual que el magnate puede disparar el valor de una cripto, también puede hundirla. Y ya ha dado ejemplos de ello. El último, su confesión esta madrugada (hora española) de que no posee ningún token de Shiba. Esto provocó a esa hora un desplome del activo del 15% desde su máximo histórico alcanzado ayer domingo, recoge Bloomberg.
Shiba, que se había revalorizado un 400% en el último mes, llegó a ocupar el puesto número 11 en el ranking de las mayores cripto.