¿Cómo es tu relación con el dinero? Tal vez, actualmente no esté en un buen momento. Pero puedes mejorarla. ¿Qué cómo lo haces? Escribiendo una carta al dinero.
¿Y qué sentido tiene hacerle una carta al dinero? El objetivo principal de hacerlo es pedirle perdón al dinero. Sí, como suena. Disculparte con él, que el dinero te perdone. ¿Disculparte por qué? Por maltratarlo, por malgastarlo, por no pensar bien sobre él.
Considera al dinero como una persona. Ponle rostro, nombre, vestimenta...Y dile como si hablaras a esa persona imaginaria, dile sinceramente todo lo que piensas de él. Habrá cosas buenas y otras malas. Y por estas últimas, pídele perdón. Dile que a partir de este momento, vas a cambiar tu relación con él. y le vas a tratar con más respecto y afecto.
La segunda parte de la carta es la mejor. Es donde tú vas a disfrutar. Una vez que te has reconciliado con él, es el momento de que le pidas que venga a ti. Pídele todo lo que quieras, sin escatimar. ¿Una casa más grande con jardín? Perfecto. ¿Un coche deportivo? Perfecto. ¿Unas vacaciones en un sitio paradisíaco? Ideal. No te pongas límite. Sueña un poco. No seas rácano pidiendo. Que se vea alegría.
Y llegamos a la tercera parte de la carta. No es que sea la más difícil de escribir, pero tal vez sea la más importante. Te has reconciliado con la 'persona-dinero', le has pedido perdón y te ha perdonado, le has pedido después todo lo que quieres que te dé y ayude a conseguir. ¿Qué tienes que hacer ahora? Tendrás que darle algo a cambio. ¿Qué le ofreces al dinero? ¿Qué le vas a dar una vez tengas lo que le has pedido? Dile sencillamente por qué crees que mereces que venga a ti. Hay muchas personas en el mundo que le piden que vaya a ellas, ¿por qué tiene que ir a tí y no a los demás? ¿Qué vas a aportar al mundo una vez que tengas dinero?
Sí, puedes pensar que hacer una carta al dinero es algo raro. Pero te garantizo que es algo liberador, te va a permitir conocer mejor al dinero y a tus relaciones con él. Te vas a sentir mejor. Pruébalo. Y lo mismo te llevas alguna agradable sorpresa...