Empecemos por el principio: ¿qué es la inteligencia artificial? El objetivo es una inversión a mediano o largo plazo... ¿Qué hay del dólar? USD

La Inteligencia Artificial como habilitador tecnológico para la Transformación digital en las empresas.
El desarrollo tecnológico ha permitido cosas que parecían inimaginables años atrás. Cada vez son más las herramientas con las que cuentan las personas y empresas para poder ser más efectivas y reducir los costos operativos de casi cualquier tarea.
Los procesos se han venido automatizando con el paso de los años y cada vez es más común que las empresas utilicen software para agilizar sus actividades.
Al día de hoy, el uso de la inteligencia artificial ha dejado de ser una novedad y ha pasado a ser casi una obligación para distintos sectores. Este tipo de software ha revolucionado las formas de realizar distintas tareas.
Empresas dedicadas a sectores como ventas, atención al cliente e incluso salud y plataformas de trading implementan la inteligencia artificial para facilitar el cumplimiento de sus actividades.
Estas tecnologías son el presente y el futuro de las empresas, por lo que es necesario estar al tanto de cómo se está llevando a cabo esta transformación digital en todos los sectores y el impacto que tienen.
La inteligencia artificial es la simulación del comportamiento humano por parte del software. Dicho de otro modo, es la disciplina que crea sistemas capaces de aprender y razonar como un ser humano. Esos sistemas son capaces de aprender de la experiencia, averiguar cómo resolver problemas ante condiciones dadas, contrastar información y llevar a cabo tareas lógicas.
Se trata de softwares avanzados que se van retroalimentando de los datos recolectados de una persona o de una actividad. De esta manera, se logra hacer una resolución efectiva de problemas.
Anteriormente, cuando se hacía una comparación entre un humano y una máquina, la principal diferencia que salía a relucir es la capacidad que tiene la persona de razonar, aprender y actuar en consecuencia. Y es justo esta brecha la que se quiere disminuir con la inteligencia artificial.
Conseguir que un sistema logre procesar información, aprender y pensar como un humano, significaría notables ventajas respecto a éste, gracias a su velocidad y capacidad de cálculo.
Hablando en un nivel un poco más técnico, la inteligencia artificial es un campo que intenta combinar la ciencia informática y los conjuntos de datos robustos que facilitan la resolución de problemas. Esto abarca también los subcampos del machine learning y el deep learning, términos que usualmente son mencionados junto con la inteligencia artificial.
Estas disciplinas están compuestas por complejos algoritmos que tienen la función de crear sistemas que hagan predicciones y clasificaciones. Esto partiendo de datos que fueron anteriormente introducidos al sistema.
En todo caso, la definición de inteligencia artificial no es tan simple. De hecho, se puede establecer una diferenciación entre dos tipos de inteligencia artificial: inteligencia artificial débil e inteligencia artificial robusta.
Al hablar de inteligencia artificial débil nos referimos a softwares pensados para realizar tareas específicas.
El término “débil” no tiene nada que ver con su nivel de utilidad. De hecho, la inmensa mayoría de softwares de inteligencia artificial con los que contamos hoy en día son de esta categoría.
Este es el tipo de inteligencia artificial que solemos ver en nuestros dispositivos, como es el caso de Siri, Google Home, Alexa, Amazon, vehículos autónomos, etc.
Al referirnos a la inteligencia artificial robusta, hablamos de una tecnología que está compuesta por la inteligencia artificial general (IAG) y la superinteligencia artificial (SIA).
Estas serían las formas teóricas en las que las máquinas lograrían obtener una inteligencia similar a la de los seres humanos. Es decir, tecnologías que permiten que las máquinas sean autoconscientes, con la capacidad de resolución de problemas. Esto además implica aprendizaje, predicción y planificación a futuro.
En la actualidad, no existen ejemplos claros de inteligencia artificial robusta, siendo aún un tipo de software en desarrollo. Sin embargo, está más que claro que muchos expertos trabajan en esto y es cuestión de tiempo para que la superinteligencia se materialice en una inteligencia artificial utilizable.
Cuando escuchamos el concepto “inteligencia artificial” solemos pensar en robots, chatbots, asistentes de voz, entre otros conceptos. Muchas veces están relacionados con personajes de ciencia ficción.
También relacionamos el concepto de inteligencia artificial con soluciones como Gmail, Netflix, Spotify que, si bien su objetivo principal no está en brindar funcionalidades de inteligencia artificial, si utilizan este habilitador tecnológico para prestar un servicio centrado en la experiencia del usuario.
En las empresas, la lista de aplicaciones que tiene IA en sus negocios y procesos es enorme. Para empezar, la capacidad de almacenamiento de las computadoras en la actualidad es prácticamente ilimitada y la velocidad con la que procesa los datos es infinitamente mayor a la capacidad de una persona.
Estamos en el punto que pareciera que lo que les falta a las máquinas es la noción de conciencia y los aspectos humanos que salen de lo cognitivo. Esto es lo que marca la diferencia con las personas.
Cada vez más confiamos en la tecnología para realizar gran parte de nuestras tareas cotidianas. El uso de la tecnología se ha vuelto común en varias actividades que las personas desarrollan cada día. Así está popularizado el uso de los asistentes virtuales desarrollados a partir de inteligencia artificial. Entre los más utilizados se encuentra Google, Siri, Alexa. A esos dispositivos les hacemos preguntas y esperamos respuestas rápidas y correctas.
Por otra parte, aun sin saberlo, confiamos en la inteligencia artificial para ver en nuestras redes sociales solo los perfiles y publicaciones que nos interesan.
Las herramientas que usan la IA, más allá de modernizar los procesos de las empresas, cumplen con la función de mejorar notablemente su eficiencia y efectividad.
Vivimos en la era digital, por lo que la automatización de procesos y recolección de datos es una necesidad para mantenerse en el mercado de manera competitiva. Esto claramente sin perjudicar la experiencia del cliente, por el contrario, buscando que esta sea cada vez mejor.
El término de inteligencia artificial suele ser relacionado con tareas de alta complejidad. Sin embargo, lo cierto es que este tipo de tecnología puede ayudar incluso en las tareas más sencillas.
No obstante, muchos empresarios ven la implementación de la inteligencia artificial como un alto gasto para la empresa. Esto es un error enorme que puede afectar seriamente a la compañía en el futuro.
Si bien es cierto que para automatizar los procesos se requiere de una inversión, los beneficios son realmente altos.
Por medio de la inteligencia artificial, las empresas pueden librar a sus empleados de esas tareas que resultan repetitivas y tediosas. Por medio de softwares, es posible automatizar este tipo de tareas, ahorrando tiempo y energía de forma sustancial.
Las tareas repetitivas tienden a agotar mentalmente a los trabajadores, volviéndose cada vez menos productivos. Esto, a su vez, aumenta en gran medida la posibilidad de que cometan errores.
Los errores en el entorno laboral pueden llegar a ser realmente costosos. Es por esto que una de las mejores maneras de limitarlos es por medio de la automatización de ciertos procesos.
Existen un sinfín de formas en las que la inteligencia artificial puede aportar a la eficiencia de las empresas. Estos softwares limitan los errores y, por ende, las pérdidas de tiempo y dinero. Por esto, más allá de tomarlo como un gasto, es necesario que la automatización de procesos sea tomada como una inversión a mediano o largo plazo.
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