La encrucijada inflacionaria de Alemania: ¿estabilidad temporal o amenaza latente para la Eurozona?

La situación con la inflación en Alemania se puede describir como muy difícil, incluso a pesar de un informe bastante positivo para septiembre. Los últimos datos del índice de precios al consumidor (IPC) mostraron una disminución significativa de las presiones inflacionarias. El IPC en términos anuales se bajo al 4.5% en septiembre frente al 6.1% en agosto.
Teniendo en cuenta la deflación récord de precios al productor (IPP) en Alemania desde 1949 del 12.6% en agosto en términos anuales, se podría decir que la "locomotora industrial" de Europa prácticamente resolvió el problema de la alta inflación. Y pronto, la tasa de crecimiento de los precios volverá al objetivo del BCE de 2.0% a/a, y el regulador europeo podrá reducir las tasas de interés para apoyar el crecimiento económico de la región.
???? La inflación de la eurozona cae a su nivel más bajo en 2 años por la ralentización de la economía
— Investing.com España ???????? (@InvestingEspana) September 29, 2023
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Si comenzamos a estudiar más a fondo la estructura de la desaceleración de la inflación en Alemania, resulta que la razón principal de la desaceleración actual es la disminución de la tasa de crecimiento de los precios de la energía (del 8.3% al 1.0% a/a en septiembre) y de los alimentos (del 9.0% al 7.5% a/a en septiembre). Pero el componente básico, es decir, la inflación sin tener en cuenta los precios de la energía y los alimentos en Alemania está disminuyendo mucho más lentamente. En septiembre hubo una aceleración de los procesos desinflacionarios. El IPC subyacente disminuyó de 5.5% a 4.6% a/a. Pero para una imagen objetiva, hay que decir que en los últimos 7 meses, es decir, desde febrero de 2023, cuando se estableció un pico en 5.8% a/a, la inflación subyacente en Alemania disminuyó sólo en 1.2 puntos porcentuales.
Prácticamente durante el mismo periodo, la tasa de crecimiento de los precios de los alimentos ha bajado en más del doble de 21.2% a 7.5% a/a, o en 13.7 puntos porcentuales. La inflación energética en Alemania comenzó a disminuir mucho antes, en el otoño de 2022. Pero también en 2023, la tasa de crecimiento de los precios disminuyó de 23.1% a 1.0% a/a o en 22.1 puntos porcentuales.
Pero su componente más estable es extremadamente sostenible y difícil de reducir, incluso a pesar de los enormes esfuerzos del BCE. Para el regulador europeo, es un gran problema. Ya ha agotado las posibilidades de subir las tasas de interés. Esto se ve en la dinámica de la economía alemana. No crece por tercer trimestre consecutivo. El desempleo está aumentando, el PMI del sector manufacturero está cerca de los mínimos pandémicos de 2020. Por lo general, en esta situación, el Banco Central implementaba poderosos programas de estímulo, pero debido a la estabilidad de la inflación subyacente, el regulador no puede hacerlo ahora.
Por lo tanto, el BCE solo puede observar, mantener las tasas de interés en el nivel actual y esperar que el componente subyacente vuelva pronto al 2.0% a/a. De lo contrario, especialmente si la parte energética o alimentaria de la inflación comienzan a aumentar nuevamente, la economía de Alemania y toda la eurozona se enfrentará a una crisis estructural prolongada y estanflación.
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