¿Puede ser nuestra cartera el mejor antiviral?

En el anterior aporte que hice me referí a la inversión en compañías tecnológicas por haber sido estas las grandes ganadoras de la crisis del COVID 19, gracias no sólo a que fueron capaces de mantener una estabilidad de ingresos aceptable sino que por regla general cuentan con un alto nivel de caja, bajo apalancamiento y cash-flow suficiente, además por supuesto de verse o bien ajenas a los shocks de las cadenas de montaje (como es el caso de desarrolladores de software, que no precisan de soporte físico) o bien impermeabilizadas en tanto que lubrican la economía sin intervenir para nada en los procesos de producción (el ejemplo de Amazon sería el más evidente).

En esta ocasión he preferido hablar acerca de las acciones que podrían constituir un perfecto “antiviral” en el sentido estricto del término, es decir aquellas que por su naturaleza ya no es que se hayan podido salvar de la quema en las semanas pretéritas sino que presumiblemente tendrán (y muchas ya lo tienen) su momento de gloria gracias a que están vinculadas en mayor o menor grado a la evolución de la pandemia. Por supuesto hablamos de empresas del sector salud.

Pero ojo, invertir en el sector salud no es tan sencillo como parece. El ojo menos adiestrado suele guiarse o bien por las marcas que conoce por las pastillas que toma o bien por el principal anunciante en la televisión, pero lo cierto es que hay que andar con cuidado de no caer en las “trampas de subjetividad”, por la cual la idea que yo me hago de una compañía la transformo en una valoración objetiva y no es así. El mejor ejemplo lo podríamos ver con Bayer, una de las más grandes y reputadas farmacéuticas del mundo, que lleva su particular viacrucis desde que tuvo la “brillante” idea de adquirir Monsanto a un precio exorbitado y con una serie de cadáveres en el armario (véase el glifosato) que bien costarán un buen disgusto a la marca.

¿Dónde debiéremos centrar nuestro objetivo? A día de hoy muchas casas hace apuestas sobre cuál será el laboratorio que logrará colocarse la medalla de la vacuna contra el coronavirus porque la recompensa será muy alta, no obstante el riesgo es igualmente alto y la carrera por su obtención incluye a no menos de medio centenar de empresas de todo el mundo, buena parte de las cuales además están siendo coadyuvadas por los propios organismos estatales. Así pues, jugar a que Moderna se alzará con la victoria próximamente sin saber si en paralelo mañana la china CanSino Biotech anuncia la cura o lo hace incluso el IIBR israelí es un deporte de riesgo sólo apto para porcentajes pequeños. Así pues primeramente me interesa fijarme en empresas con fundamentales de negocio sólidos más allá del éxito de un avance científico concreto, que puedan reinvertir sus beneficios en la expansión del negocio o la consolidación del existente.

Si construimos una cartera Anti-Covid se da el caso de que por ejemplo las tres principales compañías que desarrollan los test del COVID 19 son Quest Diagnostics, Roche y el Grupo Fleury. A nivel de tratamientos hemos visto que Gilead es sin duda la empresa que más renombre ha cobrado estos días gracias al Remdesivir, pero no es menos cierto que hay otras biotecnológicas como Regeneron que llevan avanzado el estudio de antivirales mediante el empleo de una serie de anticuerpos que se han mostrado efectivos, y de hecho en paralelo ha firmado un acuerdo con la ya mentada Roche para combinar con parte de sus medicamentos. También estaría sobre la mesa Pfizer, que se ha lanzado a la carrera vía alianza con la germana BioNtec, lo cual supone un ahorro enorme en tiempo, coste y know-how.

Por último, podríamos añadir la cartera una porción de empresas de diagnóstico y seguimiento. A los efectos Veeva Systems es una firme candidata a convertirse en la nube de todas las grandes investigaciones y experimentos médicos, con posibilidad de mesurar en tiempo real el flujo de las epidemias en cualquier parte del mundo; y qué decir de Teladoc, empresa mediante la cual mucha gente ha podido ahorrarse la visita al médico con el potencial de contagio que esto conlleva gracias a su sistema de atención 24/7.

Opciones como verán hay muchas y muy diversas, convendrá en cualquier caso abogar siempre por una correcta diversificación y asunción de niveles de volatilidad que cada cual esté dispuesto a tolerar. Claros estos puntos, sea pues nuestra cartera, el mejor antídoto que desde nuestra modesta posición podemos formular frente al maldito bicho.


Emilio J. Pérez Poyatos

Historiador del Arte, Máster en Gestión Cultural por la Escuela de Negocios CEU, Programa Avanzado de Análisis y Asesoramiento de Fondos de Inversión por Financial Mind, Postgrado en Asesoramiento Financiero por la FEBF y Programa Directivo de Planificación Financiera por el IEB.  Titulado como European Financial Advisor por EFPA España y Funds Expert Certificated por Financial Mind. Actualmente es gestor de patrimonios para la División de Ahorro & Inversión del Grupo El Corte Inglés.

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