La Renta Variable Tecnológica en un escenario Post - COVID 19

En una situación tan compleja como la que estamos viviendo, donde el mercado de valores ha sufrido fuertes oscilaciones, hemos podido observar un elevado volumen de ventas forzadas a causa o bien de la gestión pasiva o bien de los diferentes modelos cuantitativos, que cada vez por desgracia toman más y más presencia en el mercado. Eso es un error. Hay que atender a los fundamentales.

A priori, donde existió una ruina colectiva se fraguó una oportunidad única. Si vamos un paso más allá podemos ver como ciertas empresas quedaron a precios atractivos. Hay compañías como Amazon o Netflix que tras el hundimiento se han comportado bien porque sus modelos encajan con el aislamiento en casa, que se presta (entre otras cosas) al comercio electrónico y a los contenidos en streaming, y por eso han logrado batir máximos históricos recientemente. En cualquier caso, más allá de estas dos empresas concretas, lo importante en esta situación es contar con compañías que nos ofrezcan un balance sólido y, qué duda cabe, las grandes tecnológicas lo poseen, especialmente por sus flujos de caja.

Cuando hablamos de Tecnología no hablamos de un único concepto sino de muchos, es un campo enorme en donde podríamos englobar el e-commerce, la robótica, la tecnología en la nube, los servicios digitales... a tal efecto nos interesa conocer qué subtemáticas han podido cobrar especial importancia a raíz del coronavirus. Destacaría en este sentido una serie de tendencias ya existentes que el confinamiento ha visto aceleradas, es el caso por ejemplo del teletrabajo (Microsoft, Zoom), el entretenimiento en el hogar (Netflix, Youtube), el diagnóstico sanitario a distancia (Teladoc), o la vida social (Facebook, Instagram), pero también vislumbro nuevos nichos que emergen a la velocidad del rayo como puede ser la educación doméstica (Cisco, Zoom) o el deporte desde la comodidad de tu salón (Peloton, Nike).

Cabe decir que a priori hablamos siempre de ideas a largo plazo como la inteligencia artificial, las tecnologías para la nube, los vehículos eléctricos y los fabricantes de semiconductores. Una temática clave que también ha surgido es el 5G. La demanda de interconexión y conexiones inalámbricas provoca, a su vez, una gran demanda de capacidades de red y, por tanto, la inversión en 5G reviste una importancia estratégica. China está acelerando su hoja de ruta del 5G y lo mismo está pasando en Corea y Japón. En EE.UU., los operadores tecnológicos están ampliando su presupuesto para conexiones inalámbricas y el impacto del COVID-19 probablemente lo acelere.

​​Para finalizar, si alguien me pregunta si sigue siendo igual de interesante la tecnología después de la pandemia he de decirle que sí. Soy optimista sobre las perspectivas de la tecnología a medio y largo plazo. Es importante tener en cuenta el valor y el propósito que la tecnología aporta a la sociedad. Creemos que la demanda general de tecnología va a continuar e, incluso, a acelerarse a medida que las personas den más importancia a la conectividad digital. Los consumidores quieren conectar digitalmente cuando existen dificultades para la conexión física (por ejemplo, en aislamiento) y, en este sentido, las oportunidades que ofrece la tecnología son positivas. Los inversores ya deberían estar atentos a tendencias inesperadas que podrían redefinir el mundo y los mercados de valores cuando pase el coronavirus.

 


Emilio J. Pérez Poyatos

Historiador del Arte, Máster en Gestión Cultural por la Escuela de Negocios CEU, Programa Avanzado de Análisis y Asesoramiento de Fondos de Inversión por Financial Mind, Postgrado en Asesoramiento Financiero por la FEBF y Programa Directivo de Planificación Financiera por el IEB.  Titulado como European Financial Advisor por EFPA España y Funds Expert Certificated por Financial Mind. Actualmente es gestor de patrimonios para la División de Ahorro & Inversión del Grupo El Corte Inglés.

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