El coronavirus (también) vuelve a casa por Navidad
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El año 2020 será recordado en la Historia como el año en que la pandemia del coronavirus cambió el mundo.

El año 2020 será recordado en la Historia como el año en que la pandemia del coronavirus cambió el mundo. Hasta la fecha, el Covid-19 ha infectado a 60,5 millones de personas en todo el Planeta y ha causado 1,4 millones de muertos.

En estos meses, hemos vivido confinamientos totales, en los que parecía que habíamos ganado la batalla. Pero no fue así. El virus nunca se fue. Conscientes del tremendo daño que había causado el confinamiento domiciliario a la economía, abrimos la mano en verano. Y todavía sigue vigente el debate de si cometimos un error, o no.

Que no supimos gestionar este intento de ‘nueva normalidad’ es evidente.

Ahora llega la Navidad, la época más mágica del año. Y nos pilla en plena ‘segunda ola’. Asia mantuvo su mano dura y todo parece indicar que sí ha conseguido frenar la expansión del virus. Europa y Estados Unidos no lo han conseguido.

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Y llega la Navidad…

Países como Francia o Reino Unido afirman haber doblegado la curva de contagios este mes, mientras otros como República Checa o Bélgica se congratulan de haberlo conseguido en octubre. Todo vale, con tal de intentar conciliar unas medidas que ‘mantengan a raya’ al virus, con no tirar por la borda la campaña navideña (económicamente hablando).

Además, estamos en tiempo de abrazos, de reencuentros… de acciones que van en línea con la expansión del virus.

Porque ya saben: el coronavirus no se toma vacaciones por Navidad y todo el mundo teme que “vuelva a casa” en estas fechas, al igual que hará todo hijo de vecino con sus familiares.

Pero la línea entre mantener las medidas restrictivas para cuidar la salud y levantar la mano para intentar aumentar el gasto navideño en esta ya maltrecha economía es muy, muy, muy delgada.

Tan delgada que algunos expertos ya prevén aumentos en el número de contagios en enero, como consecuencia de esta ‘mano blanda’ en Navidad.


Veamos:

Reino Unido ha llegado a un acuerdo con Gales, Escocia e Irlanda del Norte para crear ‘burbujas sociales’, facilitando así las reuniones navideñas.

Francia va a suavizar sus medidas restrictivas con la apertura progresiva de comercios, pero mantendrá cerrados bares y restaurantes hasta el 20 de enero.

Alemania también mantendrá sus restricciones: solo levanta la mano en el número de personas que podrán reunirse en las fechas navideñas señaladas. Merkel permite 10 personas (sin contar menores de 14 años), frente a las 5 actuales.

En Italia, aunque de momento la propuesta se encuentra en borrador, la idea es permitir las comidas, cenas y reencuentros familiares, pero solo entre la familia más estrecha: padres e hijos. Para las más numerosas, el máximo oscilará entre las 6 y las 8 personas.

En España, el debate parece centrarse en el número máximo de personas en las reuniones navideñas (entre 6 y 10) y en la extensión del ‘toque de queda’, si se relaja a la 01:00 de la madrugada o se extiende media hora más. De momento, no hay consenso entre el Gobierno y las Comunidades Autónomas.

En este escenario, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha pedido esta semana muchísima cautela a los países. “Aprendamos del verano y no cometamos los mismos errores”, vino a decir.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también teme que las celebraciones navideñas se traduzcan en un incremento de las infecciones por coronavirus. La doctora Maria Van Kerkhove, responsable de enfermedades emergentes y zoonosis del organismo, llamaba a la población a utilizar Internet estas fiestas y “conectarse virtualmente”. O bien “encontrar formas de celebrarlo cuando todo esto termine”.

Además, nada ha cambiado estadísticamente hablando. El Centro de Control de Enfermedades Europeo (ECDC) sigue considerando transmisión alta por encima de 60 casos de coronavirus por cada 100.000 habitantes, y a mediados de noviembre la tasa media europea es de 608 casos.

Tampoco ha cambiado nada en cuanto a recomendaciones, porque incluso hasta cuando llegue la vacuna (que veremos cuándo llega y cómo nos afecta) la mascarilla seguirá siendo nuestra inseparable compañera durante un tiempo. No echaremos las campanas al vuelo, ni mucho menos.

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Por eso es tan importante hacer un llamamiento a la responsabilidad en estas fechas. Hagamos caso a Ursula von der Leyen: intentemos aprender del verano y no cometamos los mismos errores.

Sería perfecto que todos disfrutemos de la Navidad y que, además, todos sigamos vivos después para contarlo. ¿Creen que lo conseguiremos?


Laura Sánchez

Jefa de Edición en Investing.com en España, Laura Sánchez tiene 20 años de experiencia como periodista económico. Ha sido directora de Grupo Dirigentes y ha trabajado en Expansión, Actualidad Económica, Dinero y Bolsamania.com. Anteriormente, también fue redactora en prensa generalista (El Mundo y La Razón), radio (RNE), televisión (TVE) y en la agencia de noticias EFE.

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